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La lección de las mujeres

Exacto, esto es así. Casi todo hombre que entra en el mundo de la seducción busca conseguir lo que ellas han aprendido solas a lo largo de los años. Las seductoras de la historia y a través de la historia, son ellas. Salpicadas por casos de seductores, también… No vamos a quitar mérito a quien lo haya logrado.

Ahora bien, ya no se trata sólo de seducción sino de la relación que mantenemos con las personas a nuestro alrededor. Lo que aportamos, y [email protected] nos aportan a nosotros. Que todos jugamos un pequeño rol de seductores/as en la vida es una visión semiacertada, pero no debemos mirarlo todo bajo esa luz. Vamos con el escrito.

Rememoremos unas palabras que casi todos hemos dicho o pensado, y más de uno habrá escuchado en boca de otro. Casi todos queremos algo asi, admitámoslo.

Todos queremos hacer algo mágico, crear una situación increíble que pocos (si no uno sólo) puedan dar. Ser una droga cuyas dósis sólo puedan obtenerse de la fuente original.

Todos deseamos traer vida a unas emociones intensas y darle alas al deseo de más, por parte de ambos… La bien llamada Sensualidad.

Otra foto que encuentra hoy su lugar. Gracias, Nora.

Comentaba esto el otro día con unas pocas personas, y el señor Bond me hizo una interesante pregunta:

¿Crees que ellas hacen esto como algo consciente?

Realmente no lo sé. Pienso que lo hacen como expresión de sus verdaderos deseos.

Ellas quieren dar lo mejor de sí y sacar lo mejor de la otra persona para que ambas cosas sincronizadas generen el latido de un sentimiento mútuo.

De hecho tiendo a pensar que todo el mundo quiere dar lo mejor de sí, y que por eso algunas personas acuden a las maneras más extravagantes de expresión y relación con los demás; en la creencia de que así lo lograrán. (Spoiler: la mayoría no lo logran…)

Ser seductor no es un un estilo de vida. ¡Es una actitud!

En consecuencia, uno resulta seductor cuando tu actitud encaja con lo que le agrada a alguien más y quiere tenerte en su vida.

Es mi opinión que esta forma de relación -el introducirse en tu vida, ser una fuente de emociones, alguien como solo hay uno en tu vida- es como ellas aprendieron a hacerse un lugar en el corazón y la mente de las personas que amaban.

Esta es una lección que ellas pueden enseñar muy bien. Ahora comprendo cuando el saber popular afirma que sobre mujeres, no hay mejor maestro que las propias mujeres.

Hay quien dice que el hombre seduce abriendo posibilidades y la mujer materializando posibilidades…

Y sí, creo que esta es vuestra manera.

Que os gusta ser lo que algunos llaman un «mal necesario». Inspirar algo que te gusta y te asusta a partes iguales.

Esta es la «técnica». No «una técnica«. Sino LA «técnica» que los hombres quieren y las mujeres tienen. La raíz, el tronco y las ramas del arbolito de la seducción.

Generar una adicción (pues no se puede definir de otro modo), como parte de las cosas que despertamos y de la atracción que no arruinamos.

Me permito citar las palabras que acudieron a la mente de Emirucho en medio de la reflexión:

Hay que ser adictivo, hay que presentar sensaciones y emociones de su agrado (Kheldar: y del tuyo propio, me permito añadir), que el efecto se termine y pida otra dosis. Pero para tener esa droga, tiene que irla a buscar, no es que la droga le caera en sus manos. Y la droga la quiere porque le hace sentir cosas intensas, emociones, alegria, placer… Lo que fuere, pero lo siente de una manera intensa.

Como digo, más tarde hablaba con el señor Bond acerca de esto, y él me expuso que para él, la seducción es tal cual esto que estáis leyendo, y por eso pensamos que las mujeres nos lleváis muchos años de ventaja en ello. Es vuestro terreno natural, sin duda… Por simple cuestión de lo que la sociedad veía bien antaño.

Las mujeres debían ser sutiles y poderosas al seducir.

Y aprendieron a ser ese «mal necesario». Esa droga que deseas.

Si echo la vista atrás, prácticamente cada mujer que ha pasado por mi vida de un modo notable ha dejado impregnada su huella, su recuerdo, su particular forma. Es tan natural como el respirar, no hay dos personas iguales y nadie te marca igual.

A su misma vez, todas trataron de darme algo que sólo de nosotros fuera, que no recordase con ninguna otra, y que deseara repetir o como poco no olvidar. Y la verdad, muchas lo consiguieron. Un caballero no tiene memoria, dicen.

Yo estoy con Balleck en algo:

«Los caballeros no tenemos memoria, pero de vez en vez recordamos para sonreír con ella a la distancia.»

¿Cómo dices, Bond? Otra pregunta… Hm, por supuesto, responderé encantado. Dime, ¿qué nueva curiosidad ronda por tu mente inquieta y traviesa?

¿Pero, qué te dan ellas a ti, Kheldar?

Lo mismo que piden para ellas, lo mismo que necesitan ellas y necesito yo.

Exactamente lo mismo que todo el mundo desea para una relación sana y enriquecedora. Lo mismo que pueden darte a tí, que lees esto y dices «wow, yo lo querría para mí también«.

¡Sal a por ello entonces! Aunque… Acabo de darme cuenta de que no fui muy preciso.

Lo que ellas me dan son emociones, ideas, reflexiones, pensamientos, debates interesantes, momentos de pasión y placer, crecimiento, comprensión, fuerza, paciencia, misterio, energía viva y pura magia.

Me dan vida. Y con esa vida me nutro, para traer su vida a la superficie. Me hacen brillar, y brillan conmigo.

Su deseo y el mio, entrelazados y hechos realidad. Eso me dan.

Dadle las gracias a cada mujer que conozcáis, en vuestro interior, por esta lección.

O incluso directamente, cara a cara. Seguro que os premian con una sonrisa.

Y quizás, solamente quizás, con un beso.

 

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3 comentarios

  1. Eres grande tio 😉

    tenemos que salir por ahi un dia de estos a conocer gente, que no sargear 😉

    no somos robots sociales como ellas tampoco lo son 😛

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