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El Desarrollo Personal tiene 3 ritmos… ¿Cuál es el tuyo?

¿El desarrollo personal le funciona a todos menos a ti? Te cuento por qué y cómo resolverlo en esta entrada de La Vida es Fluir.

Con casi dos décadas de mi vida dedicadas al desarrollo personal (y agradecido por haber despertado este interés a tan temprana edad), me he dado cuenta de que existen tres ritmos principales en este ámbito.

En esta entrada quiero que exploremos los ritmos de la curiosidad, la intención y la decisión.

Creo que puede aportarte gran claridad si estás en un proceso de desarrollo personal, profesional o ambos, y no sabes por qué se alarga más de lo que esperabas.

El desarrollo personal desde una mirada clara
Veamos el desarrollo personal desde una mirada clara. 😉

Primero lo primero: ¿a qué me refiero con «ritmos» en el desarrollo personal?

Con este concepto del ritmo me refiero al modo en que nos implicamos con cualquier proceso de desarrollo personal.

Es decir, al modo en que sentimos y pensamos, y a las conductas que eso genera en nosotros. Así que comenzaré por describirlos:

  • El ritmo de la curiosidad es inconstante. Fluctúa entre picos de gran interés y desinterés. Una persona en este ritmo se da «atracones» y luego se olvida por largo tiempo. Salta de una cosa a otra en función de lo que más brilla en ese momento.
  • El ritmo de la intención es confuso. Fluctúa entre picos de gran ilusión y desilusión. Una persona en este ritmo a veces tiene claro el objetivo… Y a menudo equivoca los medios para cumplirlo. Tiende a acumular «soluciones rápidas», «métodos» y «sistemas» con los que no hace nada.
  • El ritmo de la decisión es agotador. Fluctúa entre picos de gran actividad y descanso. Una persona en este ritmo analiza, planea y ejecuta con gran velocidad. Prefiere aprender haciendo y solucionar los errores sobre la marcha. Eso provoca que se queme más deprisa y necesite mayor descanso para recobrarse.

En sí mismos no son ritmos negativos o positivos. Son totalmente neutros, a pesar de lo que parezcan a simple vista.

Cuando están armonizados, tienes equilibrio en tu interés (constancia), ilusión (claridad) y energía (acción).

Y cuando están discordantes, se dan las grandes fluctuaciones de las que hablé al describirlos… Lo cual nos deja con una pregunta.

¿Puede haber interferencias en esos ritmos que logren sacarnos de onda y volverlos discordantes?

Por supuesto que sí. En estos y en todos los ritmos que imagines.

Y si te lo estabas preguntando antes de leer este texto, honro a tu instinto por haberte traído hasta aquí.

Cualquier suceso que te impacte lo suficiente puede interferir en tus ritmos y forzarte a revisar tus prioridades… Y gran parte de nuestra sociedad está diseñada para impactarte, de hecho.

¿Alguna vez has visto a alguien dejar de fumar bruscamente porque un ser querido suyo murió de cáncer? ¿Y por las fotos de las cajitas?

¿Sabes de alguien que haya dejado de comer carne o pescado (del todo o en parte) tras ver cómo funcionan un matadero o un caladero? ¿Y tras una operación, un accidente o una alergia?

¿Conoces a alguien obsesionado con el fitness para no ser el próximo caso de muerte por sobrepeso y sedentarismo de su familia?

¿Y te has preguntado por qué el 11 de marzo de 2020 de repente no había carne, agua embotellada ni papel higiénico en los supermercados?

¡Todo eso son impactos externos que interfieren en tus ritmos!

Son situaciones con el potencial para sacarte de onda.

¿Cómo interfieren los impactos en tus ritmos?

Secuestran tu curiosidad, crean intenciones en ti y te llevan a tomar ciertas decisiones. Generalmente desde lo más emocional, y aprovechando tu necesidad de encajar, pertenecer y estar a salvo.

Aparecen nuevas formas de sentido en tu vida, como por ejemplo la preocupación por la salud, la sostenibilidad y las condiciones inciertas que he mencionado más arriba. Emociones desbocadas.

Con esta clase de interferencias emocionales entras en un ritmo frenético. Te vuelves extremista y antisocial. Tu equilibrio está perjudicado, y tratas de recuperar la estabilidad perdida con rigidez y contundencia.

Y solamente cuando eso te produce más problemas de los que resuelve te planteas la utilidad de ser más flexible… ¿Verdad?

Esto también es parte de un proceso de desarrollo personal y/o profesional

Nos enfrentamos a ello cada día. Hasta los filósofos de antaño tuvieron sus batallas con ello…

Mientras tanto, tu mente trabaja en segundo plano por ti, y sigue dándole vueltas a esas decisiones que tomaste por un impulso emocional. Sigue haciendo el balance de los beneficios que te aportan, del bienestar que te generan y de la disrupción que traen a tu vida.

Entonces, tiempo mediante, tu cambio de conducta se estabiliza por su propio peso. Y es en ese punto, por lo normal, cuando te preocupas de entender y gestionar adecuadamente tus ritmos.

Bueno, y de minimizar las interferencias.

¿Y cómo se relacionan estos ritmos con nosotros y entre sí, interferencias aparte?

Al observar estos ritmos en mí mismo, en las personas que me rodean y en mis clientes y alumnos; he notado una tendencia a comenzar en el ritmo de la curiosidad y progresar desde ahí a la intención y la decisión.

Y por ese lado, parece casi un sistema lineal…

  • Te sucede algo que pica tu curiosidad.
  • Revisas tus opciones y se te despierta una intención.
  • Exploras más y empiezas a tomar decisiones.

Pero es solamente una apariencia. NO te dejes engañar por ella.

Recuerda todas esas veces que has empezado desde la intención o desde la decisión, y luego has pasado a cualquiera de los otros ritmos.

¿A qué se debe esto? Te lo diré claramente.

El ritmo natural del ser humano en su desarrollo personal y profesional es el ritmo de la fluidez

Es un ritmo de adaptabilidad inmediata y constante a las circunstancias que vives. Un ritmo de aprendizaje continuo. Un ritmo de mejora progresiva.

Con el ritmo de la fluidez pasas del pánico a la preparación. De la reacción a la proactividad. Y de la confusión a la claridad.

La fluidez contiene los otros tres ritmos que te he comentado antes:

  • De la curiosidad, te viene la capacidad para reconocer el medio y tus propias competencias.
  • La intención te brinda la capacidad para determinar el rumbo y los mejores medios para lograrlo.
  • Y la decisión, añade la capacidad para analizar, optimizar y hacer ajustes a medida que estás en marcha.

Y si es el más natural, ¿por qué nos desviamos tan a menudo del ritmo de la fluidez?

La respuesta a esto es lo que nadie más te querrá decir para no perder tu atención, ni la oportunidad de que seas su cliente.

Ahora bien, yo soy famoso por decirte lo que necesitas, y no lo que quieres oír… Y así es como te ayudo a llegar al Nivel Dios. De lo bueno a lo mejor.

El ritmo de la fluidez es discreto, no suena a nuevo y no hace promesas.

Te introduce en un proceso lento y profundo. Te hace reconectar con tu instinto. Exige tu responsabilidad personal ante todo. Y la única garantía que te da es que un día vas a morir, igual que todos.

Es quizás lo que más confunde a las personas con el tema de la fluidez.

Por el uso habitual de la expresión, la mayoría asumen que significa dejarse llevar y que la vida nos sorprenda… Y nada más lejos de la realidad.

Es un desafío extremo de verdadera integración. Te fuerza a reconocer con claridad todo sobre ti y sobre tu entorno.

¿Cómo integro el ritmo de la fluidez en mi vida y lo armonizo?

Esta no es una pregunta que pueda responder con justicia en el blog. Necesitaría dedicarle más entradas de las que querrías leer…

¡Aunque creo que puedo aprovechar algunas de las entradas antiguas para darte unas pistas! Vamos a probar…

Para integrar el ritmo de la fluidez en tu vida necesitas de:

Si las pistas no te bastan, lo entiendo.

Así pues, tengo una pregunta más para ti.

¿Te gustaría que te ayude a incorporar el ritmo de la fluidez en tu desarrollo personal y a desarrollar tu maestría para armonizarlo?

Si tu respuesta es un sí rotundo:

A partir de ahí comienza la magia… Y el primer paso debes darlo tú.

Si esta reflexión sobre los ritmos te ha servido, agradezco mucho tus comentarios y que compartas este post con aquellas personas que creas que pueden beneficiarse también de su contenido.

Un abrazo y hasta la próxima entrada.

Por Sergio Melich

Pedagogo por la Universidad Complutense de Madrid. Comunicador y mentor por vocación. Experto en Comunidades Virtuales. Autor de las webs La Vida es Fluir (mi blog) y Comunidad Fluyendo.

Aventurero y Heartist (una persona comprometida a vivir, crear y obrar con cabeza, corazón y conciencia). Escribo sobre el Buen Vivir: autoaprendizaje, estilo de vida, habilidades sociales, relaciones y más. Apoya mis proyectos: https://www.patreon.com/lavidaesfluir

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