Una vida, pura vida (parte 1)

Releyendo antiguos emails para ordenar un poquito mi bandeja de entrada, encontré uno que hace tiempo me decía que “estuvo buscando información y referencias sobre mi persona”. El señor investigador descubrió que no había menciones por ninguna parte, al margen de aquellas participaciones que hice en diversos foros.

Hoy en día hay personas que me manifiestan abiertamente que les gusta mi labor y mi mensaje. Pero apuesto a que ni ellos ni nadie sabe nada sobre mis orígenes, mi historia personal, mi trayectoria en este aspecto y otros menesteres relativos. El texto que a continuación escribo, será un intento por mi parte de contar eso.



No voy a mencionar personas concretas, de no ser que ya las haya nombrado antes. No voy a poner nombres y rostros a bastantes personas de mi pasado y presente por respeto a su intimidad. No voy a contar una de las historias “catapultas” donde yo era un mierda y ahora soy el puto amo. Era, soy, y seré una persona entre 6000 millones.

Único en mi especie tal vez, pero eso no le corresponde a nadie juzgarlo. Es algo que se siente, y quien lo siente lo dice. Comienzo pues mi tierna historia.

Todo se remonta a una infancia particularmente curiosa. Por circunstancias de la vida, fueron mi madre y mis abuelos maternos quienes se encargaron de darme cobijo, sustento y educación. Hoy en día esto no ha cambiado por ahora. Esta situación que menciono, tiene como particularidad que mi figura paterna fuera mi abuelo materno. Y que tuve (y tengo) dos madres.

Hasta aquí nada parece especialmente llamativo. Mi abuelo, para mí mejor conocido como “papa Domi“… Fue un genio a la hora de despertar y avivar mi interés. Desde bien pequeño recuerdo cómo se desvivía por enseñarme relatos, cuentos y fábulas… O me llamaba la atención sobre ciertas cosas y me pedía que se las nombrase o las describiera. Siempre me tentaba con juegos de ingenio.

Mi situación escolar fue curiosa. Nunca he tenido un rechazo abierto por parte de alguien hasta la secundaria pero todos sabemos que los niños pueden ser unos tremendos hijos de… Mujeres muy sutiles. Topé con varios de esos que hacen que uno añore a los grandes benefactores que fueron Herodes y Nerón. Pero también empecé la relación con mi mejor amigo. Y la empezamos literalmente a hostias; uno le partió al otro la nariz y el otro el labio al uno.

Pero hete aquí que eso de “haced las paces, daos la mano y sed buenos amigos” a veces funciona mejor de lo que las profes de parbulario se esperan. Y así comienzan parte de mis andanzas ya que pocas veces me abría a cualquier persona que no fuera mi nuevo amigo o mis familiares. Tal vez también a personas de mi entorno más cercano.

Según tengo en mi registro de memoria y más de una vez me han achacado, la primera vez que me sentí atraído por una mujer (una que conociera, Cindy Crawford no cuenta) fue en segundo de primaria. Una profesora jovencita y muy linda, una de esas que inspira alegría y confianza a los niños. Me encariñé mucho con ella y prácticamente me convertí en un mimado. Pero bueno, yo conseguía que me sentara en su regazo y me revolviera el pelo. Detalles que para mi mente eran de un cariño sencillo, sin connotaciones extrañas. Nunca llegó a nada más, como es obvio.

Fue a los ocho años donde tuve una de las experiencias casuales y fortuitas que más han marcado mi vida. No tengo idea de cómo, habiendo quedado a solas en el salón de una casa ajena con una chica, y con la tercera entrega de Karate Kid en la parrilla de una tarde veraniega en Telecinco… Yo acabé descubriendo y experimentando por primera vez el busto femenino. Fue entonces cuando reaccioné por instinto, por primera vez, con una mujer. Una frase me acompaña desde entonces: “esto un niño no lo hace, tienes que haberlo visto en la tele“. Y realmente no lo había visto en la tele.

Convenientemente se hacia “muy tarde para estar despierto” cuando salían cosas así por televisión. Y como era demasiado pequeño para estar despierto tarde, obviamente acababa acostado y durmiendo, sin llegar a verlo. El resto de experiencias fueron bastante más comunes, aunque todavía hay quien piensa que intenté ligarme a una compañera recién llegada al colegio en cuarto curso.

Ya no se puede ser amable con nadie sin que alguien interprete como le de la gana tus acciones… Y eso es algo que me acompaña desde siempre, por cierto. Ha habido personas con la costumbre de pensar que chica a las que me acerco, chica que me quiero ligar/follar... Mentes simples de personas simples.

Resumiendo este periodo de mi vida… Tuve una educación muy rica en valores. Motivaciones muy fuertes para experimentar y descubrir con todo lo que me gusta, y una forma muy particular de ver a las personas. Seguiremos con la etapa entre mis 12 y mis 16 años en el próximo artículo relacionado.

Continuará.

Acompáñame en la segunda parte.

Kheldar

4 comentarios en “Una vida, pura vida (parte 1)

  1. Me parece genial que escribas esto. No solo por el interés que tiene para mí, sino también porque así, ciertas personas que quieran criticarte podrán callarse o hacerlo con conocimiento de lo que van a decir
    Enhorabuena por tu trabajo y tal xD

  2. “Pero bueno, yo conseguía que me sentara en su regazo y me revolviera el pelo…”

    Me ha encantado esta frase, y no sólo por la ternura que destila al leerla, sino por la cantidad de connotaciones que tiene. Me la guardo en el bolsillo izquierdo.
    Espero, egoístamente, la siguiente parte, sabes que cuando te pones así no puedo resistirme.

    Un beso, mi niño.

    • Bienvenida Abril… Siempre es un placer tenerte en esta casa.

      Es bonito ver como cada persona que lo lee retiene uno u otro detalle, o se encanta con éste o aquél. Revela también una parte de la persona que lo manifiesta, en especial si se lo guarda. La siguiente parte está lista pero tardará en aparecer un poco… Tal vez introduzca primero al hombre de la corbata roja, como te pedí hace tiempo. Este beso me lo llevo en la cartera, detrás del carnet de conducir…

      Y aprovecho la ocasión para mandarte otro.

      PD: este verano también agradecería un ribera, un tempranillo o un moscatel tal vez…

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