La libertad como fundamento

¿Sufres ausencia de un plan de vida definido? ¿Sientes la necesidad de elegir? No te preocupes… Lo que sientes, se llama libertad.

Biển Nha Trang

Biển Nha Trang (Photo credit: Khánh Hmoong)

Aunque casi todos reclamamos la libertad, a muchos les asusta cuando la logran o se acercan a ello.

Bien es cierto que no somos totalmente libres… Nuestras influencias y nuestras propias tendencias van a producir acciones y respuestas instintivas, que condicionan, pero no determinan, nuestra vida.

Pero también es cierto que tenemos la capacidad para elegir, y no sólo la necesidad de hacerlo. Pero, ¿cómo podemos hacerlo adecuadamente?

Todo tiene su truco, y es algo que vamos a explorar hoy en este texto.

Ejercer la libertad es una de esas cosas que no nos planteamos hasta que nuestro ejercicio jode la vida de alguien… O al contrario, cuando alguien jode la nuestra por ello.

Sin embargo, se puede aprender antes de necesitar la hostia. Acompáñame si gustas.

La libertad a través de la crítica y de la responsabilidad

Si la libertad se entiende como ejercer nuestra capacidad para elegir, tenemos que asegurarnos de haber elegido bien.

Los baremos para ello se basan, por un lado, en los límites que nos vemos obligados a aceptar (nuestra educación, nuestra situación y nuestra moral); y por otro, en la capacidad para expresarnos a nosotros mismos (tomando decisiones con criterios fundados).

Es entonces donde nos mordemos la cola…

Para poder ejercer una verdadera libertad, debemos alcanzar una expresión de la misma que se corresponda con el buen hacer y con las buenas decisiones. Es ahí donde ejercemos un criterio moral.

  • Debemos permitirnos expresar, por un lado, las pasiones y pulsiones que albergamos. Es nuestra libertad natural y más inmediata, una expresión de nuestra atracción.
  • Debemos también, por otro lado, aprender a dirigir ese caudal por nosotros mismos. Aprender a encauzar esas energías para que funcionen a nuestro favor. Se nos puede ayudar en ello, cosa que también toca aprender.
Para algunos, la libertad es visitar sitios parecidos al Como Bridge

Como Bridge (Photo credit: alexkess). Para algunos, la libertad es poder visitar a diario sitios así y tomarse tiempo para apreciar su belleza.

Edificar la libertad moral (como fin de la educación) se logra cuando, respetando la libertad natural de las personas; aportamos los medios para enfocar su potencial.

Es decir: cuando permitimos que haya una posición intermedia entre la autogestión y la dirección; y conseguimos que hagan un uso responsable de su libertad.

¿Y a qué nos podemos referir si decimos “libertad responsable”?

La responsabilidad siempre ha sido un criterio ligado a la moral. Entonces, sería lógico inferir que exista tal cosa como una “libertad moral”, y que los filósofos y expertos del mundo ya hayan tratado el tema en tiempos pasados. Veamos algún ejemplo:

Autores como Touriñán nos dicen que la libertad moral es…

(La) Autodeterminación que cada persona se da a sí misma de obrar rectamente y de usar rectamente su capacidad de elegir.

Ya estábamos hablando más arriba del primer matiz de esta definición, al hablar de nuestras pasiones, pulsiones, deseos y necesidades naturales.

En ese supuesto, obrar rectamente equivale a no joder la vida de otros a la hora de ejercer nuestra libertad. Hay formas mejores para quedar todos contentos.

Y el segundo matiz es el del uso recto de la capacidad para elegir.

Esto implica saber escoger, y por ende, discernir… Es decir, criticar. Porque, efectivamente, la crítica no es algo terrible que deba evitarse a toda costa.

Es una acción consciente y un ejercicio de libertad. Acción liberadora que podemos aplicar de distintas formas:

  • Puede usarse como tamiz para separar lo que es bueno de lo que no.
  • También como facultad para poner en duda lo establecido.
  • O bien como proceso para traer el cambio usando el juicio.

Con estos tres usos, pero bien ejercidos, claro está; bastaría para evitar el adoctrinamiento y la alienación.

También daría para nutrirse de buenas fuentes y para empezar a hacer las cosas bien (que nunca es tarde).

Menuda chapata en un momento, ¿verdad?

Que yo mencione todo esto, se debe a que en próximos eventos y obras voy a dedicarme a explorar distintos aspectos de la libertad individual. Este es un escrito para recordarme que hay un fundamento educativo basado en esta libertad…

Y para ayudar, a quien lo precise, a recordar que no estamos tan obligados como parece, aunque no seamos todo lo libres que pudiéramos. Si Kant consideraba que somos lo que la educación nos hace ser, y el sector determinista piensa que somos lo que la herencia y el medio han implantado en nosotros…

Vamos a quitarle la razón a los deterministas, porque la propuesta de Kant es más interesante y optimista.

Aunque se ha ocupado Herbart por nosotros, al proponer que la educación puede producir cambios y lo único que no puede superar con facilidad son límites generales, individuales y circunstanciales… Su postura es la del optimismo moderado, u optimismo realista.

¿Qué podemos hacer para aprender a ejercer nuestra libertad correctamente?

Yo comenzaría por utilizarla tanto como pueda.

Es una de las cosas que más llevo practicando desde que me dio por abandonar el instituto sin acabarlo. Que continué trabajando cuando me metí en la universidad.

Y de hecho, en un doble sentido:

  • Libertad para decidir mi propio camino cuando ciertos hitos (como ir a la universidad) tienen sentido para mí.
  • Y también libertad para tener mi propio pensamiento, mis propias perspectivas y mi propia forma de ver el mundo.

En la universidad ahora mismo impera el pensamiento de izquierdas.

Los más notorios (quizás por escandalosos) son los sectores comunistas y feministas (de la tercera ola, la del género). También abundan las personas que te ven como un enemigo si no piensas como ellas. Y por supuesto, también hay bastantes más representantes de otros sectores.

¡Pero no basta con ejercer tu libertad sin más!

Porque, en tal caso, se vuelve libertinaje.

Frente a todos ellos, vayan del palo que vayan, yo opto por dejarles a su rollo; salvo cuando se meten conmigo por no seguir la doctrina correcta bajo su criterio. Mientras tanto, para mí lo correcto es no dejarse adoctrinar.

Como diría un conocido mío, la ideología es para los imbéciles que necesitan una forma de simplificar el mundo para abarcar una parte de la realidad.

Así que procuro no necesitar de esas cosas, y hacer mis propias lecturas de cada cuestión que se me plantea. Me gusta tomar en cuenta todas las perspectivas y no ponerme anteojos.

¡Eso incluye ser honesto, abierto y tan claro como pueda, conmigo mismo y con los demás!

En eso se basa esta web y mi negocio, de hecho. En la búsqueda de la Claridad.

Por ello, otra cosa que hago desde aquí es ejercitar mi libertad en los sentidos en que ya soy dueño y responsable de la misma; y tratar de alcanzarla en aquellos que todavía no (por ejemplo, mi libertad financiera).

Como no me fío mucho de las loterías, prefiero hacer algo que me reporte al mismo tiempo crecimiento, realización y algo de dinero.

Por ejemplo:

Aquí concluye por hoy mi reflexión sobre la libertad como fundamento vital

Todo esto llegó a ser lo que es hoy gracias a la influencia de personillas como Angel Alegre, David Pérez, Miguel Guzmán y Sergio Crespo; además del apoyo incondicional y constante de los de siempre

Y sigue creciendo gracias al apoyo de gente como Francisco Fortuño, María Mikhailova, Jon Valdivia y Diana Garcés; además de las buenas gentes de la Comunidad Fluyendo y de otros grupos donde participo activamente.

Así como de muchos otros que, aunque no los nombre, saben del amor y la admiración que les profeso.

Y por supuesto, espero mejorar con tu presencia y tus aportes… ¡Si quieres!


 

Un comentario en “La libertad como fundamento

  1. Libertad, mi palabra preferida si te digo la verdad y debo confesar también que nunca había pensando tanto en ella. Para mí es más una sensación, una emoción, un sentimiento que me genera. Para mí la libertad es un estado de vida, es mucho más que una teoría o algo que “soñamos. Es una realidad y es una cosa que solamente la entiendes y la aceptas cuando has dejado atrás muchas cosas, pero también cuando recibes lo que viene de una manera honesta y sin tomártelo todo como algo personal 🙂

¡Comentar es sexy! No temas compartir tu punto de vista; nos encantará leerte. =)