¿Cuándo debe entrar en juego la sinceridad en una relación?

Este año me estoy entreteniendo en volver a ver todas esas series que me gustaban en épocas pasadas y comprobar si me producen las mismas emociones que recuerdo.

En muchos casos, experimento cosas más intensas y elaboradas que cuando las conocí por vez primera. Veo cosas que antes no veía, tal vez porque no era consciente de ellas y no tenían un lugar en mi foco de atención. No me provocaban ninguna respuesta porque no había nada donde pudieran arraigarse. Pero ahora al parecer lo hay.

Este mes le ha tocado el turno a Miénteme, y en menor medida a El Mentalista.

FB_IMG_1501335402945 En ambas, una persona con increíbles dotes de observación y análisis las emplea para deducir y resolver la culpabilidad en casos criminales. Y casi siempre lo hace dictaminando quién dice la verdad y quién miente (obviamente).

Por eso, y por otras razones, el tema del día será cómo y cuándo abrir la caja de Pandora. No te pierdas esta entrada por nada del mundo. Especialmente si bailas en el límite entre sinceridad y sincericidio. Sigue leyendo

Perspectiva del valor personal

Hace poquito, tratando el tema del valor con el compañero Antonio, le dije que el valor no se crea ni se aparenta. Sencillamente se tiene, se gana y se lo mantiene. La pregunta inmediata fue un cómo. Cómo se puede ganar valor… Divaguemos un poco.

La teoría del valor enunciada por David Ricardo en sus principios de economía política define el valor como algo que depende del coste de producción. Por tanto podemos definir que hay dos tipos de bienes valiosos… Los bienes morales, y los bienes naturales. El aspecto económico se centra más en los naturales…

Pero si nos centramos en los valores morales, y además de apoyarnos en dicha teoría de una forma diferente y hacemos caso de las teorías sociológicas y psicológicas; eso nos lleva a enunciar otra teoría sobre el valor de las personas. Cuanto más aporta y produce una persona, tanto más valor tiene. Lejos del valor subjetivo que atribuimos a las personas y a las cosas.

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