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Cómo conseguir la cita naturalmente y sin agobios

Conseguir la cita es, probablemente, una de las mayores preocupaciones que tenemos en la actualidad. ¿Quién conoces que no quiera una primera, una segunda y muchas más?

Por supuesto, la más complicada nunca es la primera. Siempre es la siguiente. Por eso, vamos a dedicar este texto a una megaguía para aumentar tus posibilidades de conseguir la cita. ¡Independientemente del contexto!

Tanto si tuviste un encuentro encantador en año nuevo; como si has conocido a alguien que te atrae y con quien sientes una quimica y no terminas de dar el paso; estás en el lugar correcto.

Conseguir la cita es una muestra de cercanía y de interés mutuo. Conoce las claves para alimentar vuestro deseo de encontraros.
Conseguir la cita es una muestra de cercanía y de interés mutuo. Conoce las claves para alimentar vuestro deseo de encontraros.

Todas las guías tienen un índice de contenidos. Aquí está el nuestro:

¿Por qué una guía sobre conseguir la cita?

Y más aún, ¿por qué sobre conseguir la cita, sin más detalles?

Permíteme detallar mis motivos. Quizás coincidamos en esta impresión.

Si te vas a buscar a Google, encontrarás lo siguiente:

  • Hay más de 65 millones de resultados para la búsqueda «cómo conseguir la primera cita».
  • Y por irónico que parezca, se reducen a la mitad cuando preguntas «cómo conseguir la segunda cita». Son «únicamente» 30 millones de búsquedas.

Aquí digo únicamente muy a la ligera, porque no son pocos resultados… Pero está claro que hay menos interés en continuar viéndose tras lograr la primera cita.

Y a mí, lo que me apetecía era hablar sobre conseguir la cita sin más. Sea la primera, o sea la del quinto aniversario (y ojalá del 50º, para quien así lo desee).

Uno de los consejos que más me piden es sobre conseguir una cita mediante una conexión genuina…

Eso me aportó esta idea. Pensé que sería interesante convertir dicha consulta en una entrada más de mi blog,

Creo que aportará mucho valor y será de interés tanto para quienes ya me conocen como para quienes apenas acabáis de llegar a este destino de la red.

Y pienso también que servirá para desterrar algunos mitos y vicios adquiridos. Especialmente si has llegado a leer esto tras empaparte de manuales con métodos de seducción.

Después de esto, espero que comprendas por qué no te harán falta y podrás evitar males mayores.

Vamos al trabajo. Después me cuentas tus impresiones en los comentarios.

Antes de conseguir la cita, hay una serie de requisitos que se tienen que cumplir

No, no me refiero a que tengas que hacer una escalada de pasos para crear interés, deseo y estas cosas que se propagan dentro de la industria del ligue.

A lo que me refiero es a que se tienen que cumplir ciertos requisitos, tanto tuyos como de la otra persona. Estos son:

El requisito cero: tenéis que comprender ambos que las citas no comportan deudas, obligaciones ni compromisos.

Esto significa que no hay garantías de nada, y es mejor que ambos (tú y la otra persona) lo tengáis claro.

Puede ocurrir cualquier cosa, pero es un condicional, no un imperativo.

Además, ten siempre en cuenta que puedes estar frente a una persona que ha sufrido este malentendido, ya sea porque metió la pata o porque alguien metió la pata en una cita con ella.

Como se suele decir, el gato escaldado del agua fría huye.

Por eso, es mejor que te plantees todas tus citas como un encuentro amistoso en el que, si se cumplen varias otras condiciones, podría surgir algo más…

Y que llegues a la cita libre de objetivos, dobleces y segundas (o hasta séptimas) intenciones. A vivir el encuentro.

Primer requisito: ambos tenéis que estar interesados en encontraros, además de disponibles y dispuestos a ello.

Aquí no se puede jugar al despiste ni andarse con medias tintas.

  • Si no hay interés, aunque haya disponibilidad no habrá disposición.
  • Cuando falla la disponibilidad, el interés y la disposición acaban menguando hasta desaparecer.
  • Y si lo que va mal es la disposición, puede que haya algunos asuntos personales por resolver.
  • Finalmente, cuando se juega a confundir con el tema del interés y de la disponibilidad, lo que tendréis no serán citas… Sino encuentros de otra índole.

¿Qué puede pasar si este requisito se cumple? ¿Y si falla?

En el mejor de los casos, vuestra confianza y comodidad harán que sintáis una deliciosa tensión sexual. A partir de ahí, puede que decidáis actuar y convertirla en un acercamiento… Y también puede que os quedéis como estáis.

Y en el peor de los casos, en esos encuentros tendrán lugar guerras de poder y manipulaciones (sutiles o no tanto).

Como asumo que no quieres esto último, ya que ni yo mismo ni ninguna de las personas que conozco lo desea… Permíteme continuar con el resto de requisitos que te ayudarán a evitar este panorama tan terrible.

Segundo requisito: vulnerabilidad, responsabilidad y honestidad.

Sí, ya sé que es un tres en uno. Pero vas a entender muy bien por qué:

  • A menudo llevamos heridas abiertas por todas las cosas que hemos vivido y la historia que hemos construido en torno a ellas.

El ser capaz de expresarnos abiertamente al respecto. y de exponernos a la vida y a nuevas relaciones a pesar de estas heridas; es lo que conocemos como vulnerabilidad.

Saber aprender de la experiencia y tomar decisiones que se ajusten al momento actual nos permite vivir ahora la relación que deseamos. A eso lo llamamos responsabilizarse de crear nuestra vida sentimental.

  • Y finalmente, es imperativo que sepamos lo que queremos, lo que buscamos, lo que podemos aportar y lo que necesitamos recibir.

Hablar de todo ello, tanto con nosotros mismos como con quien queremos conseguir la cita, es honestidad. Y una buena parte de vulnerabilidad y responsabilidad, también, de hecho.

Tercer requisito: ambos tenéis que atreveros a estar expuestos y a conectar.

Sin esto, de poco sirve todo lo anterior.

Hay personas que simplemente no lo desean, y por más que todo esté a favor, simplemente salen corriendo.

A veces es por una decisión consciente, y otras por un instinto innato. En otros casos, es por asuntos sin resolver.

En tiempos recientes se ha empezado a hablar incluso de un fenómeno/trastorno llamado filofobia. Quienes lo sufren tienden a huir de la intensidad de las emociones y los vínculos.

Y como te imaginarás, conseguir la cita con una persona en fuga es lo más complicado del mundo.

¿Se cumplen estos requisitos? ¡Entonces ya podemos hablar sobre conseguir la cita!

Cuando lo vives resulta mucho más sencillo de lo que parece cuando lo cuentas.

Lo que estás viendo aquí es el fruto de analizar más de 15 años dedicados a conseguir la cita naturalmente y sin agobios. Tanto para mí, como para la otra persona.

Eso significa que estoy tratando de volcar todos mis aprendizajes y ahorrarte las frustraciones y los problemas que tuve que afrontar, además del tiempo que tuve que invertir en ello.

De nuevo, hay una serie de condiciones que tienes que cumplir para conseguir la cita. Vamos a verlas:

Condición cero para conseguir la cita: comprender el panorama

No basta con que tú quieras conseguir la cita y te convenzas de que la otra persona también desea encontrarse contigo.

Y no, tampoco sirven de mucho los signos de interés que creas ver.

Aquí lo que cuentan son los gestos… Que es exactamente la razón por la que son la próxima condición.

Primera condición para conseguir la cita: respetar los tiempos, los ritmos y las necesidades

A menudo somos increíblemente crípticos en nuestros intentos indirectos por conseguir una cita o por gustarle a alguien sin que se note.

Y cuando somos directos, llegamos a ser sincericidas y arrolladores.

Justo lo necesario para espantar con más facilidad… Claro que algunas personas prefieren espantar a quien no se pueden comer, porque lo consideran una pérdida de tiempo.

Pero, de nuevo, asumo que no es tu caso. Así que vamos a hablar sobre la condición que te ayudará a cumplir con esta.

Segunda condición para conseguir la cita: nutrir la relación e invitar, para atraer sin llamar

Sé que suena medio místico, pero es más real de lo que parece.

Cuando recibimos claridad, apertura y confianza tendemos a ser recíprocos. Lo he experimentado en carne propia.

No sólo me ha permitido conseguir la cita con personas de muy distintas edades, culturas y condiciones vitales…Sino que me ha ayudado a conservar la amistad y la confianza de buena parte de ellas.

Además, cuando llegué naturalmente al punto de querer algo más estable, me permitió iniciar dos relaciones de pareja de larga duración…. Incluyendo la que mantengo desde hace más de 3 años con Diana.

Le debo mi actual relación a esto que te voy a contar ahora sobre conseguir la cita.

Todas las citas que conseguí, todas las oportunidades que se malograron y todas las que salieron bien; llevaron hasta este conocimiento que hoy te comparto.

Lo voy a resumir en tres pautas.

  • Propón la cita claramente, siempre que te sea posible. Si te parece demasiado agresivo, puedes hablar de un café o un paseo. A mí me han llegado a proponer citas con motivos como ir al museo, a un jam session de poesía erótica, o a recoger un pedido en una tienda de música.
  • Invita la conexión mostrando cómo la vives tú. Puedes describirle cómo te hace sentir su compañía y por qué quieres compartir más tiempo de calidad juntos. Y aquí, recuerda el toque de las especias o los perfumes: menos es más.
  • Permite que la otra persona encuentre sus ganas y se acomode a la propuesta. Si intentas forzar, solamente conseguirás quebrar el vínculo. Si eres demasiado laxo, se te escapa. Por eso, lo mejor es manifestarte y dejar que la otra persona lo procese y te responda cuando se decida.

Y te pongo como ejemplo cómo se dieron las cosas, para que veas los hechos tras el relato

Cuando conocí a Diana, llevaba ya tiempo investigando por internet sobre sexualidad y relaciones, entre otros temas.

Coincidimos en varios de ellos, incluyendo el que ya te imaginas.

Por entonces, ella mantenía una relación de más de 10 años de duración. Una de las más largas que le conocía a nadie de mi entorno, cabe decir. Exceptuando a la generación de mis abuelos y anteriores, claro.

Le pedí un aporte para Todo, Menos Marear, uno de mis libros. Y acto seguido ella marchó a dar una vuelta al mundo.

Nos perdimos de vista durante dos años y pico. En ese tiempo, mire usted, se dieron las condiciones idóneas.

Durante este intervalo:

  • A mí me dio tiempo a forjar una relación de pareja, pasando de un compromiso abierto a intentar uno cerrado. También conté en el blog lo que sucedió para terminar esa relación y lo que me enseñó sobre separarse bien.

Súmale a esto que, entre unas cosas y otras, yo quería invertir mi tiempo y mis energías en una relación que me ayudase a avanzar y sacar adelante este intento por ser nómada digital.

  • Y a Diana, por su parte, le dio tiempo a comprobar que deseaba ciertas cosas que su relación no contenía. Trataron el tema de forma madura y responsable, decidieron modificar sus acuerdos y abrir la relación.

Justo en el momento en el que regresaron de su vuelta al mundo. ¡Bendita casualidad!

Ya con esto te imaginas que hacía falta poca llama para prender esta mecha… Pues no: trajimos un lanzallamas

Pues te la cuento mejor…

Se conjugaron todos los astros cuando Diana empezó a resucitar su proyecto Hablando de Sexo y volvió a asomarse por mi vida.

Cuando lo cuento en persona, hago la mímica de un gran felino que mueve las orejas porque detecta que no está solo. Que hay algo más a su alrededor.

Y sí, resulta que sus condiciones vitales y las mías se andaban rondando. Podrían haber chocado, claro que sí, porque dos tigres no viven en la misma montaña… Pero mira por dónde, más bien confluyeron.

Pero, ¿por qué acabamos juntos en vez de peleados?

Te vas a reír, pero los mismos motivos podrían llevar a una cosa o a la otra.

Salió bien porque los dos fuimos claros desde el principio, nos dimos cuenta de las cosas que estaban ocurriendo y las manifestamos abiertamente.

Especialmente, salió bien porque estábamos cumpliendo todos los requisitos y condiciones. Aunque no es una garantía infalible, facilita mucho las cosas y eleva las probabilidades.

Si le preguntas a Diana, te dirá que no soy para nada su tipo… Y yo estaba como gato entre la leña por mi reciente ruptura amorosa

Efectivamente: su tipo no son los hombres más jóvenes que ella ni los españoles. Y yo, por mi parte, estaba escaldado con las mujeres latinas por el tema de mi ex.

Pues mira: para sorpresa de todos, nosotros mismos los primeros, aquí estamos. Juntos, felices y camino de muchos años más construyendo una relación a nuestra medida.

Esto ha sido posible porque supimos ver más allá de nuestro tipo y de nuestras experiencias pasadas.

Fuimos conscientes de que nos sentimos bien juntos, nos animamos, nos complementamos y nos gustamos. Con eso nos basta para apostar por la relación, en vez de andar buscando excusas para no permitirla.

Y si algo tienes que aprender a toda costa de toda esta megaguía, es precisamente esto.

Además, aprovecho el final para recordarte que no tienes por qué aprenderlo a solas y sin ayuda.

Justo eso es lo que enseñamos en Comunidad Fluyendo: a conseguir la cita, y también la relación

Efectivamente… Hay otro motivo más para este post.

Se trata de mostrar de una manera entretenida y útil el pozo de experiencias del que procede lo que enseño.

Además, esta historia también muestra por qué Diana y yo decidimos crear la mejor comunidad de aprendizaje sobre sexualidad y relaciones en habla hispana.

  • Aportamos claridad, orque las circunstancias actuales generan mucha confusión.
  • Ayudamos a quienes no aciertan con los requisitos y las condiciones a encajar las piezas.
  • Nos volcamos en esta labor por todas aquellas personas que buscan responsabilidad, compromiso, sentido y estabilidad y les venden todo menos eso.

Un último consejo para conseguir la cita y fortalecer la relación: que se noten tu gratitud y tu aprecio

Diana y yo dedicamos esta guía a honrar a las más de 400 personas que ya integran Tribu Relaciones Auténticas; a los 12 participantes fijos que ha mantenido nuestra Comunidad Fluyendo en los últimos tres años; y a las más de 150 personas que han adquirido alguno de nuestros programas y talleres.

Con una mención especial a Valen, Niss, Bautii, Miguel, Santi, Dani, David, Omar, Diego, Miguel, Lucía, Tati, Amalia, Edu, Laia, Alex, Cristian y Ana, por permitirnos iniciar y mantener todo esto.

Y otra muy cariñosa a Ali, Maryam, Omar, Tere, Chava, Carlos, Maria, Tony… Y a todas las personas que nos habéis acompañado en las quedadas, los conservatorios y los demás eventos en vivo.

¡Es tu momento para expresarte!

Cuéntame en los comentarios todo lo que te preocupe sobre esto de conseguir la cita.

Con tu ayuda, haremos crecer esta megaguía para hacerla tan completa y valiosa como sea posible.

Un fuerte abrazo.

Por Sergio Melich

Pedagogo por la Universidad Complutense de Madrid. Comunicador y mentor por vocación. Experto en Comunidades Virtuales. Autor de las webs La Vida es Fluir (mi blog) y Comunidad Fluyendo.

Aventurero y Heartist (una persona comprometida a vivir, crear y obrar con cabeza, corazón y conciencia). Escribo sobre el Buen Vivir: autoaprendizaje, estilo de vida, habilidades sociales, relaciones y más. Apoya mis proyectos: https://www.patreon.com/lavidaesfluir

11 respuestas a «Cómo conseguir la cita naturalmente y sin agobios»

Hola Sergio.
En la mayoría de las ocasiones, el primer encuentro, que no es la primera cita, aparece de forma casual.
Y es cierto que cuando quedas a solas con la otra persona pasan por tu cabeza un montón de cosas «que pasaron» «que pueden pasar» y que «no quieres que pase» pero todas juntas dejan poco espacio a la naturaleza propia para ser tu mismo desde la espontaneidad.
Geniales los requisitos que se tienen que cumplir antes de tener la primera cita!!.
Un abrzo

Hola Sergio! Tu post me hace recordar la frase «Que todo fluya pero que nada influya» jejeje esto de las citas es algo que muchas personas les cuesta, no se tal vez sea el miedo al compromiso, a no ceder en algo o a cualquier cosa vaya uno a saber que pasa por la mente de las personas.

Asi como tu experiencia con Diana, casi similar la mia con Yeyo, en este caso fui yo la que salía de una relación de casi 3 años y no quería saber nada de relaciones pero el universo me cruzo con Yeyo, recuerdo que a la cuarta salida me pregunto si quería ser su novia y le dije que No (Por mi mala experiencia pasada), pensé que no me llamaría más pero creo que Yeyo ya venía leyendote porque siguió completamente normal, sin presionar ni nada hasta que llego el momento en el que yo ya quería consilidar una relación de pareja con él.

Bonito artículo y muy enfocado a la realidad, saludos Sergio!

Tenemos que poner a Yeyo bajo los focos y sonsacarle si ya me leía antes de comenzar vuestra relación, sí… ?

Hay de todo un poco. En algunos ambientes se habla de una «mentalidad de escasez» y te incitan a pensar que lo suficiente es poco. Échale abono a eso y tienes un campo repleto de inseguridades en cuanto al compromiso, al saber tomar decisiones y al coste de oportunidad. ¡Hoy en día la gente es incapaz de asumir que no se puede estar en misa y repicando!

Yeyo supo darte tu tiempo, respetar tus ritmos y necesidades y amoldarse a ti mientras te dejaba amoldarte a tu aire. Eso es todo un arte, y una muestra de madurez para la situación que te propuso. ?

Un abrazo y como siempre bienvenida cuando gustes.

A mí me parece estupendo que existan estos recursos porque conseguir la cita ideal no es sencillo y más en los tiempos que corren. Así que ver las cosas con algo de realismo y enfocado a lo que vivimos hoy en día viene genial. Porque esta muy bien esto de la tecnología y de las relaciones líquidas, para el que le guste ese tema, pero también es cierto que para otras personas el tema de las relaciones es otra cosa, y por eso viene bien contar con otras miradas y otras formas de conseguir esa famosa cita, ya sea la primera, la segunda o quizás la última 🙂

Es la magia del internet: puedes encontrar recursos y consejos para todo lo que se te ocurra, por loco que sea. Incluso cuestiones que antes las consultabas con tu círculo más íntimo y quizás con tu médico y tu terapeuta nada más.

La parte del realismo y de la correspondencia ya son apuntes necesarios por la cultura de expectativas exageradas, hiperaceleración y sobreabundancia de informaciones contradictorias. Si no tenemos un filtro, un buen tamiz que nos ayude a separar el barro del oro, la paja de las agujas y el arroz del bicho; nos vamos a pasar la vida comiendo mierda… ¡Hablando mal y pronto!

Y es que es cierto que el ser humano se puede acostumbrar a todo y aprender a sobrellevarlo; pero me gusta pensar que la gente que acude a mí y con la que me relaciono es un pelín inconformista… O que, al menos, no se presta a pasarlo mal por sistema.

Por cierto: cuando comenté en uno de nuestros grupos privados lo que nosotros tardamos en establecer nuestra relación, la primera reacción que llegó fue un «¿Tanto tiempo?» de alguien bastante sorprendido por el lapso temporal entre que nos conocimos y se dieron las cosas. ¡Qué gracia me hizo! Le respondí, y espero que lo comprendiese, que «hay que honrar el proceso».

Si él no comprendió, y si quien lea esto tampoco comprende, que lea mi texto Armas Secretas: Hablemos de tiempos, ritmos y necesidades. Y si tras leer sigue sin pillarlo, que se inscriba a nuestra Comunidad y los programas que hacemos. ?

Genial el artículo! Me encanta este enfoque fresco, sincero y profundo a la vez. Una mezcla que hace que te lo leas con verdadero interés. Evidentemente el tema hace pensar en las experiencias propias y en como sucedieron. De alguna manera te preguntas: ¿lo hice bien? supongo que si cuando el resultado es el que es: una pareja que ahora es mi marido y con el que navegamos y viajamos por el mundo. Le he recordado ahora mismo nuestras primeras citas y se le ha puesto una bonita y pícara sonrisa jajajaja.
Y nos ha surgido una conversación: Cuanto más sepamos de conectar con nosotros mismos y de ser realmente sinceros con nosotros mejores citas conseguiremos, aunque ahora para nosotros son de otra manera jijijiji.
Un fuerte abrazo

¡Está divertido esto de hacer pensar incluso a personas que llevan años de matrimonio y/o de vida en común!

Tu comentario justo concuerda con lo que le dije a Eliana sobre que primeras citas hay muchas, solo que ahora son las primeras de distintas etapas en la vida. ?

Y sí: nos encanta analizar qué tal lo hicimos, preguntarnos qué falló y qué podríamos mejorar… Supongo que es una señal de que de verdad nos preocupa y nos interesa la persona, o cuanto menos, no dejar heridas en vidas ajenas.

Un fuerte abrazo para ti también y bienvenida siempre que gustes.

Sergio hace mucho tiempo que no tengo una primera cita, pero la verdad no me había percatado que la primera cita no es tan difícil como la segunda, pienso que la segunda cita lleva consigo más expectativas y miedos que la primera, porque ya conoces a la persona y porque de seguro creas en tu mente más oportunidades. Me parece fundamental lo de ser vulnerables y auténticos, esencial que llevemos a nuestras citas la persona que realmente somos y no usemos máscaras de conquistas. Dudo mucho que alguna vez vuelva a tener una primera cita, pero de ser así, créeme que la madurez y el autoconocimiento me harán vivir la experiencia de una manera diferente y de seguro más intensa.

Me encanta que hayas contado la historia del comienzo entre Diana y tú, algún día la escucharé en persona y veré tu mímica como un felino moviendo las orejas, ambos se estaban preparando para coincidir, y que bueno que lo hicieron porque han creado cosas fabulosas, crecen como pareja pero también a nivel personal y de alma.

Desde aquí toda mi admiración para ustedes por lo que son y por lo que hacen.

¡Yo creo que te equivocas, Eliana!

La primera cita del mes, la primera cita del año, la primera cita después de ser papás… Tienes unas cuantas primeras citas a tus espaldas, solo que no son primeras «PRIMERAS» citas. Las tuyas ya apuntan a continuidad, transformación y reconocimiento. ?

Cuando nos veamos en persona te prometo una interpretación especial de la historia entre Diana y yo. ?

Un fuerte abrazo, y muchas gracias por tu reconocimiento y tus buenas palabras. Bienvenida siempre que gustes.

Parece que fue ayer … pero no, ya ni me acuerdo, solo se que las emociones que se sentía en ese entonces ahora la juventud las ha vuelto una melcocha con el afán de conocer a alguien y de una a la cama, no se dan ese tiempo de conocerse un poco y vivir algo tan bonito, como es una cita al parque cogidos de la mano o algo asì bonito y romántico, demás que los habrá pero ya se va viendo menos esa etapa de conocimiento y de la conquista.
Ojalá muchos leyeran este post y lo pusieran en práctica, pero ya es más práctico llegar y a lo que sabemos, ay que dramática me puse, pero es lo que se ve.

Ponle atención, porque estás dando con un punto clave, Amparo.

Todavía recuerdo a María, una chica que me dijo que yo era el primer chico que le había tomado de las manos antes de plantearse siquiera tratar de darle un beso… Y sin tratar de ir más allá de tomarle las manos, de hecho. Espero que le vaya bien a la señorita, la verdad.

Hoy por hoy se han acelerado las cosas. Se nos ha inculcado el miedo a quedarnos fuera de onda y perdernos lo bueno.

Con eso, el clima que se ha gestado es el de indecisión constante. De querer tener a mano todas tus opciones y jamás decantarte por una. De que, para remate de ferias, una vez apuestas por algo te desdices en cuanto te aparece una opción más apetecible, y lo haces a última hora. ¡E incluso a toro pasado, sin importar a quién dejas en la estacada!

Falta compromiso, entrega y otros valores que antes sí se practicaban. Aquello que siempre decían nuestros abuelos: si se rompe, se arregla. Si no tiene arreglo, ya veremos qué podemos hacer con ello.

Sobran impulsos neuróticos de pasar por la mayor cantidad de «experiencias» en la menor cantidad de tiempo posible.

Ya veremos si esto llega a muchas personas y contribuye a cambiar el panorama. De momento, gracias por tu presencia, tu reconocimiento y tus buenas palabras. Y bienvenida siempre que gustes.

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