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Puntos de dolor, o cómo alejar a la gente de su propio poder

Eso de los puntos de dolor me toca un poco los cojones. Prefiero conectar contigo a través de tus puntos de poder. Quien prefiera sufrir, allá penas.

lavidaCuando empecé a moverme por internet, no veía tantas alusiones a los puntos de dolor de la gente. De hecho, lo que más veía era totalmente opuesto.

La mayoría de nosotros nos metimos a los blogs a contar nuestras vidas. Nos la pelaban los temas que hoy son de rabiosa actualidad (ya sabes: marca personal, SEO, y tal).

Eso de los negocios digitales no despuntaba tanto como para tener un verdadero interés en ello, salvo que fueras muy visionario.

Lo más parecido que había a lo de hoy era gente que ponía publicidad en sus webs, aprovechando para capitalizar (hoy se dice monetizar) el tráfico que recibían.

Dieron origen a una tendencia: crear sitios web con un contenido fácil de consumir y con capacidad para enganchar. Lo que hoy llamamos contenidos virales, vaya.

Con el tiempo, algunas industrias virales del mundo real también saltaron al medio digital. Fue más o menos por entonces cuando hasta los medios de comunicación se pusieron a rebufo de la tendencia meme.

Otros frikis del internet se basaron en la creación de listas y redes a las que repartir contenidos de valor relativo, a cambio de una parte de las ganancias generadas.

Ahí está el germen del marketing de afiliados y del email marketing. Estos, obviamente, ya te iban segmentando en base a tus puntos de dolor.

Su éxito es parte de tu poder otorgado. Tú mismo les dabas la información sobre lo que te jode al interactuar con lo que te mandaban. Solamente tenían que seguir mandando cosas que se relacionen con esa necesidad o problema, y tú solito caerías eventualmente.

Y durante 2017, las flores dieron fruto…

De estos del marketing se derivan otros cuantos frikis de la red. Pienso en los que se ganan la vida escribiendo los textos con los que te quieren convencer para comprar algo.

A ellos o a otros, tanto da. Convencerte de que compres, y punto.

Aparte de tocar las narices con los puntos de dolor, algunos de ellos parecen insistir en que se nos note presentes en el discurso de ventas de la web…

O en el discurso de la web en sí; lo cual me parece algo positivo, por cierto.

Por lo visto, no estamos acostumbrados a usar un lenguaje para conectar y petarlo; y para eso están ellos. Para enseñarnos.

Y finalmente, aunque seguro que perdí a varios más por el camino; algunos llegamos a donde estamos porque queríamos hacer una cosa mágica en Internet: crear comunidades y formar parte de ellas.

Esto es, juntar y coordinar grupos de personas unidas en torno a causas e intereses comunes. Como en el mundo real, vaya, pero sin fronteras como el tiempo y la distancia.

Y hemos tardado en encontrar el modo, pero ahí estamos.

Aunque la mayoría de nosotros empezamos en otra parte

En bastantes casos hay que darle gracias a los foros, por servirnos de campo de pruebas para ir afinando la netiqueta y las dos habilidades más importantes al teclado: mecanografía y voluntad de comunicación.

Ahí aprendimos a compartir y referenciar contenidos útiles, a reseñar y poner en práctica lo aprendido, a informar de los resultados de nuestros experimentos y a debatir públicamente las causas y consecuencias.

Claro está, siempre que no estuvieras inmerso en un ambiente sesgado. En algunos la culpa del fracaso (porque sí, el fracaso existe aunque se lo quiera reencuadrar como “aprendizaje”) es siempre del sujeto.

Nunca del mentor, los gestores, el material o el método. Esos son infalibles e incuestionables. De sitios así huyó como de la peste mucha gente (yo incluido).

Los sistemas de mensajería de los juegos online también nos enseñaron mucho sobre eso. Los trolls y los flammers eran reportados y expulsados, aunque los más ingeniosos y entretenidos conseguían su hora de gloria igualmente.

Yo mismo era considerado un troll magistral en bastantes grupos y foros de la industria del ligue.

Famoso por señalar incongruencias y disonancias mediante cuñas como “me hace gracia que presuman de selectivos estos tipos que van detrás de cualquier falda que vean”.

Fui famoso también por joderle el negocio a más de uno al señalar su falta de interés real por las personas que le contactaban… Y no me arrepiento.

Delante de mi persona no puedes “responder” a una duda diciendo que te compren algo donde sé que no la respondes. Y menos pasando de todo lo que te cuentan. 😉

Me volví famoso, pues, por ser expulsado de varias comunidades a consecuencia de lo dicho. Además de otros motivos, del estilo “negarme a tener un perfil bajo”.

Siempre se me ha dado mal eso de lamer culos y dar palmaditas en la espalda, aunque comprendo que a veces pueda ser útil para escalar socialmente.

Y por eso tengo mi blog. Aquí puedo limitarme a opinar sin preocuparme de que nadie más comparta o aprecie lo que cuento. Ni de herir sensibilidades o ser políticamente correcto.

Tampoco es que pueda decir cualquier cosa sin consecuencias, sino que tengo un espacio para ejercer mi libertad de expresión de la manera más consecuente que pueda permitirme.

Pero yo soy nacido y criado en otra sociedad digital…

Por supuesto, he visto surgir la de ahora y no puedo decir que me guste. Pero tampoco me desagrada del todo. Me explico.

Estos primeros encuentros con lo digital nos permitieron pulirnos antes de la llegada de las plataformas personales… Y si algunos pudimos tener aforo de base antes de empezar, fue gracias a la reputación conseguida en dichos lugares.

Que hoy existan influencers o ídolos de opinión se debe a eso, precisamente.

Porque empezamos a construir una imagen de personas polémicas pero francas, independientemente del canal escogido para comunicarnos.

La autenticidad sigue siendo el mayor afrodisíaco, y a las personas nos produce curiosidad y morbo. Lo llevamos inscrito en lo más profundo.

Porque preferimos generar debates, en vez de seguidores. Esos vienen solos si haces bien tu trabajo.

¡Y esa es otra! Antes no se hablaba de marca personal porque no había necesidad de reinventar la rueda y llamarla neumático.

Usábamos internet como una suerte de diario semi-público, donde el anonimato nos permitía desnudarnos tras una máscara… Y a la vez, curiosamente, ser más nosotros mismos que nunca. Entonces podías encontrarte de todo.

Internet comenzó siendo la tierra del “no filter”, y no en las fotos precisamente

La gente no cuidaba tanto de ser políticamente correcta porque había unos límites más claros entre la vida personal y la vida pública, incluyendo en ello el desconocimiento de nuestra huella digital.

Claro que, por otro lado, antes favorecíamos el anonimato y no buscábamos que se nos reconocieran incluso los pedos que nos tiramos.

Estoy seguro de que todos tenemos nuestra propia colección de tweets y publicaciones agresivas pero rabiosamente honestas en cuanto a nuestros sentimientos e ideas de entonces… Y escarbando lo suficiente, acaban por salir.

Parece que desaparece. Pero, salvo que haya un cese de actividades, lo que publicamos en redes sociales, foros y webs ajenas en general (¡e incluso propias!) queda en la base de datos.

Seguro que por ahí apareceré yo todavía, en algún registro de esos…

Y cómo no, tocando las pelotas. En especial a las fans mojabragas de los típicos niños bonitos y boybands.

Recuerdo haberle dado mucha estopa a las fans de Justin Bieber y las de Tokio Hotel… Y a los que llamaban música al reggaeton.

En efecto, no solamente me he metido con los timaviejas de la industria de la seducción. También con los que la han cagado en política, en educación, en cultura y en otras cuantas cosas más.

A los alienados por ciertas industrias, los ponía de vuelta y media… Pero eso sí, siempre con una sonrisa. 😉

De eso sí que hay algún testimonio más directo. Hay hasta posts dedicados a ello en mi blog.

Y aunque esta forma de proceder da fama y fortuna –que se lo digan a youtubers como Felipe Neto, que su primer video con un millón de visitas fue precisamente metiéndose con las boybands en 2009, como hacía yo por escrito–; resulta que no era tanto mi rollo.

Yo me puedo mostrar muy ácido y muy crítico, pero me lo suelo reservar para las personas y los temas que me importan. Y quería mezclarme con gente que me importase.

Por eso me vino tan bien pegar el salto a internet cuando y como lo hice, sin puntos de dolor que valgan

Construir tu comunidad por entonces era distinto. Uno no se hacía fan de alguien porque era quien mejor parecía comprender sus problemas. Tampoco porque pareciese más capaz que otros de resolverlos.

A los fans de antes te los ganabas como a los amigos: alimentando la relación.

Tenías que mostrarte y aportar algo que fuera casi indistinguible del contacto en persona.

Pero no le arreglabas la vida a nadie, ni les vendías nada como tal. Te buscabas a ti mismo entre letras e intercambios de ideas… Y a veces, por sorpresa, te enfrentabas a algo y te encontrabas un poquito más. Porque eso tocaba puntos de dolor de los que tal vez ni siquiera eras consciente.

Por supuesto, al haber atravesado ciertas cosas y demostrar determinadas sensibilidades, la gente confiaba en ti. Buscaba tu apoyo. Te animaban a empezar un servicio propio.

Y cómo no: en internet se asume que todo debería ser gratis, así que más de uno se ofendía si le querías cobrar por toda la ayuda que te pedían. Pero daba igual, porque esos eran tu campo de prácticas para convencer. Para aprender a venderte.

Fue al comenzar a crear Comunidades cuando saltó la liebre para gran parte de los negocios digitales actuales

Empezamos entonces a vivir de manera más evidente que las emociones también se transmiten por la red. Que lo que compartimos tiene su efecto social.

Que los datos que movemos o generamos llevan una carga, y que impactan mucho en las personas que te rodean; tanto en lo virtual como en lo físico.

Que lo mismo pueden hundirte como hacerte volar, vaya.

De esa manera aprendimos a descubrirnos en medio de nuestras expresiones, y a encontrarnos en lo que contaban los demás sobre sí mismos.

Esto funciona por dos tipos de identificación

Una forma de identificación es el juego de empatía y simpatía típico: ponerte en la piel de otro y compartir sus sentimientos, pensamientos y actitudes.

Es decir, de ver y comprender sus puntos de dolor, sin necesidad de pulsarlos de ningún modo. Tan sólo humanizándolos e invitándole a expresarse.

La otra es la proyección: casos en que, cuando descubrimos una cosa y nos toca profundo, corremos a compartirla.

Todo para que la gente entienda que “X (quien comparte) es así, o se siente como cuentan aquí”.

Y a la vez, para tocar sus puntos de dolor e invitarles a reaccionar hacia nosotros.

Esa proyección es la fuente de popularidad y viralidad de miles de páginas en Facebook. Se me ocurren ejemplos como Escritos, La Noche de las Letras, el Mega Circo y hasta las de algunas discotecas como Fabrik.

Todas esas páginas (y muchas más) montan bastantes imágenes de ese estilo a diario.

Y lo realmente curioso es que con esas imágenes tocan tus puntos de dolor, para hacer que te identifiques e interactúes. Las que tocan tus puntos de placer son menos.

Es interesante notar que la interacción que generan no suele girar en torno a ellas, pero tienen lo que les interesa más: el movimiento y las cifras.

Y a partir de una macedonia con todos estos frutos vimos que, aunque llaman mucho la atención las personas o los “infoproductores” que te categorizan y se dirigen a ti por tus puntos de dolor, los que triunfan son los liberadores (y entre estos, los más impactantes y/o agradables).

Los que te dejan ser simplemente tú mismo y si rascan es para liberar todas tus facetas ocultas. Cariñosamente se nos conoce como tocapelotas, pendencieros o cosas así.

De hecho, la mayor y más eficaz manera de que alguien quisiera rondarte ¡era darle alas!

Aunque suene contraproducente, ese era el truco: educar a tu gente para que no lleven demasiadas máscaras contigo y ser medianamente amable y accesible.

Cuanta más libertad para ver las cosas a su aire, mejor. Tú como mucho montabas quedadas y eventos varios, y quien quería se movía para reunirse con la cuadrilla.

En esas, mucha gente aprovechaba para crearse una imagen que tocaba por sí misma los puntos de dolor de la gente. Les invitaban a conocer un estilo de vida exitoso, atractivo y blablabla, para luego hacer venta de sus consejos para replicarlo.

Así es como se ha llegado a un culto a la personalidad en la esfera de lo digital. Con sus correspondientes luces y sombras, claro está.

Ahora puedes tener personas bajo tu ala como mentor. Puedes enseñarles a llevar un estilo de vida basado en determinadas acciones y principios. Y por supuesto, puedes pasarles todas las herramientas, trucos y técnicas que descubras, te compartan o crees tú mismo.

Todo eso para replicar algo que todos vosotros consideráis un ideal de éxito y bienestar.

El lado terrible de todo esto es la cantidad de ruido, información sin contrastar viralizada, contenido de relleno pero buenrollista, y bulos o pajas mentales en general.

En especial, destacan el ataque a las emociones menos agradables y al sentido crítico. Es decir: justo la clase de situaciones que necesitan a un tocapelotas.

Las personas de hoy se creen reyes y reinas de sus dos metros cuadrados de existencia… Y todo rey necesita un bufón para que le diga la verdad y no le deje perder la cabeza.

Nos vamos a morir igualmente, pero al menos dejaremos esa victoria al marchar.

Al final del día, todos seguiremos haciendo las cosas lo mejor posible de acuerdo a nuestro nivel de conciencia. Jugaremos con la libre oferta y demanda, y haremos prosperar lo que mejor sepa tirar de nosotros. Ya sea mediante puntos de dolor, de placer o de poder.

Aunque, si somos un poquito inteligentes, pondremos nuestra energía en cuestiones verdaderamente humanas y educativas.

El criterio es muy claro cuando lo conoces: si atenta contra nuestra dignidad y de nuestra moral, si recorta nuestra autonomía personal, si no conecta con nuestra realidad actual y si no nos ayuda a desarrollarnos de manera integral y armoniosa, no es educación.

Puede que sea formación, entrenamiento, adoctrinamiento, instrucción o cualquier otra forma de aprender algo sin cuestionarte todas sus dimensiones. Pero desde luego, no es educación.

Y esa es mi duplicidad. Soy un tocapelotas, pero mi único deseo es el de educarte.

Como tantos otros términos en nuestro idioma, educar tiene varias interpretaciones debidas a sus orígenes.

Por eso, yo digo que quiero educarte… Y te aclaro que quiero hacerlo en base a sus dos sentidos originales:

  • Sacarte la cabeza de tu propio culo y de los de otros, para que puedas ponerla donde debe estar (educere).
  • Guiarte de la manera más amorosa -y jocosa- posible en tu relación con el mundo (educare).

El primero es una traducción propia de «extraerte del medio donde estás inmerso para que puedas introducirte en otros».

El segundo está mucho menos adulterado, porque tan sólo le añado el concepto de pasarlo bien con un poco de humor a nuestra costa.

Los puntos de dolor no tienen nada que ver aquí.


Si te apetece, conversemos al respecto.

Cuéntame tu experiencia evitando a los que lancean tus puntos de dolor como si no hubiese un mañana, y en busca de los que quieren aumentar tu poder y tu placer.

Abajo tienes los comentarios.

Un fuerte abrazo, y hasta la próxima entrada.


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Por Sergio

Pedagogo por la Universidad Complutense de Madrid. Comunicador y mentor por vocación. Experto en Comunidades Virtuales. Autor de las webs La Vida es Fluir (mi blog), Comunidad Fluyendo (mi proyecto) & Play it Sexy! (mi cajón de sastre para experimentos).

Aventurero y Heartist (una persona comprometida a vivir, crear y obrar con cabeza, corazón y conciencia). Escribo sobre el Buen Vivir: autoaprendizaje, estilo de vida, habilidades sociales, relaciones y más. Puedes contactarme por redes sociales y contarme tu caso. =)

28 respuestas a «Puntos de dolor, o cómo alejar a la gente de su propio poder»

creo efectivamente como dices antes internet era mas sencillo cuando no buscabamos ser reconocidos o ganar algo por lo que subiamos. ahora internet es un medio de trabajo para muchos me incluyo ya que buscamos alternativas a los trabajso convencionales. cuando inicie mi blog solo buscaba una forma de practicar mi ingles escribiendo de algo que me gusta hoy en dia si bien llevo poco tiempo con el es un medio mas de optener ingresos

Sí Nallely, antes el afán era el de compartir cualquier cosa que pudiéramos encontrar y que sabíamos que era buscada. En especial cuando a nosotros nos costaba muchísimo conseguirla.

Pero claro, en la marca personal solamente cabe uno mismo, así que todo se convirtió en reclamar protagonismo y colgarse medallas.

Por supuesto, estoy de acuerdo en que todo el mundo se busque o se procure medios para servir a otras personas o desarrollar su profesión por Internet… Pero no estoy muy de acuerdo en que parte de esos medios sean justificables.

Suerte con tu práctica del inglés, y que te sean prósperos tus negocios virtuales.

Un abrazo, y bienvenida siempre que gustes.

Todos hemos evolucionado desde el inicio de la era de internet tanto dentro como fuera de ella. Lo importante es guardar siempre tu esencia y no dejarte llevar por las masas y tendencias pasajeras, por mucho que a otros les pese o no lo entiendan. Parece que quieren que seamos todos borregos, pero cada uno tiene que seguir su camino. Un saludo. Sayuri

Esto que dices me recuerda mucho a una frase de canción, como también le decía a Diana… Si algo dura es porque no sopla velas a modas pasajeras.

Y sí, todos hemos crecido y ya peinamos canas, pero no hemos madurado mucho. Más bien nos estamos dejando influenciar como consumidores para mantener vivas industrias que no necesitamos realmente.

Sin embargo, mantengo la fe. No puede durar mucho esto de que te vendan el cuento de salir de la carrera de ratas para terminar metido en otra de ratones.

Un abrazo y vuelve siempre que gustes.

Hola Sergio, es verdad que internet ya no es lo que era antes y mucho menos el uso de las redes, ahora se usan para ganar dinero, pero no veo lo malo en eso, cada uno administra su tiempo y su espacio como quiera. Lo que sí es verdad y con lo que no comparto mucho es el » filtro» que le ponen a todo, videos de you tube, fotos en instagram, twitter, facebook y otras, y no me refiero al filtro de las fotos, si no a la esencia, el aparentar, el exhibicionismo de una vida que muchas veces ni siquiera existe, el exponer cosas tan intimas como es la vida privada exponerla a todo publico, a todo el mundo, pero al fin y al cabo es su vida. No todos somos influenciables, ni tontos. Tu post es bien extenso e interesante, y mucho de lo que planteas, sería un buen tema de debate. Y yo tampoco considero música al reggaetón sobre todo desde que leí sus letras sin música, no sé como alguien puede bailar y escuchar eso sin que le sangren los oídos. Respeto a quien lo escucha. Saludos.

Uf… Le tengo bastante alergia a ciertos filtros, como el del perfeccionismo y el del positivismo a rajatabla. Qué curioso que no sea el único que piensa cosas así.

Yo tampoco le veo especialmente algo malo a que cada quien haga con lo suyo lo que quiera, siempre y cuando no ande jodiendo la marrana a los demás por ello.

En espacios donde uno es un referente se tiene una responsabilidad, y es mejor saber ejercerla que aprovecharse de ella ilícitamente. Pero claro, estos son mis criterios morales y no espero que todo el mundo los comparta.

Un abrazo y bienvenida siempre que gustes.

me ha gustado tu post, yo soy blogger desde hace 8 años, y tenia otro antes y no busco ser famosa ni trabajar de ello, esa es la diferencia, si hago colaboraciones, pero elegidas, o sea, qu eno me vendo por una crema, por decirlo de alguna manera, el mundo de internet ultimamente me esta dejando de gustar como me gustaba antes, todos te quieren vender algo, y encima lo peor es que o no ganan mas que una crema o les dan una comision miserable por ello, y ahora los bloggers (la mayoria) son comerciales y no bloggers, pero es mi opinion solamente. me gusta que tu sigas tu personalidad y tu manera de pensar y ser y no la cambies, eso es lo que mas valoro de una persona. Coincidamos o no en opiniones, ser fiel a uno mismo. Felicidades (caramba me has sacado un monton de palabras, yo soy mujer de pocas palabras, jajajaj)

Por eso mismo hago las cosas como las hago, Inma… Si a la gente le dejas cabida a que se expresen libremente y sin mirarles mal por lo que pongan sobre la mesa, se atreven a hablar más de lo que hablarían normalmente.

Ese es uno de los principios que uso de guía.

También yo vendo (y venderé) cosas, pero creo que hay una diferencia fundamental. En forma y en fondo, de hecho. Lo de ser fiel a mí mismo incluye no caer en mercados ni en técnicas o prácticas de venta que me parezcan desleales, o ajenas a mi forma de ser. Yo prefiero que quien me compra algo lo haga porque sabe que no le voy a estar mareando.

Esperemos que no te termines cansando de este mundillo, porque creo que todavía tiene futuro… Aunque lo veamos negro ahora, jajaja.

Un abrazo, y bienvenida siempre que gustes.

Gracias Sergio, interesante y franco punto de vista en tu post. Definitivo Internet no es lo que era antes para bien y para mal. Tan es así que muchos de los influencers de hoy en día son personas que crecieron o maduraron algún proyecto por otro medio y saltaron a la cuestión digital. Y en definitiva digan lo que digan hoy en día se busca algún tipo de reconocimiento. No necesariamente económico pero de lo hay…lo hay.
Saludos

Siempre trato de ser franco, Masha. Yo mismo lo agradezco, y considero que la gente que se relaciona conmigo también.

Y sí, siempre se busca algún reconocimiento. Por ejemplo, yo aquí estoy buscando que me reconozcan mi derecho a una opinión propia y al sentido crítico. Supongo que quiero convertirme en influencer de la claridad y la responsabilidad… xD

Un abrazo y bienvenida siempre que gustes.

Definitivamente tengo que pasarme por aquí mas seguido. Amé tu manera de escribir.
Justamente hace un par de días pensaba sobre cómo era «construir comunidad» en el pasado, yo inicié mi primer blog por allá del 2008 y en el 2009 inicié otro con temática steampunk, me fue mejor con el segundo pero manejaba los dos al mismo tiempo, eran mi vida, publicaba sin horario y sin calendario editorial y aún así había gente que me leía, que estaba al pendiente de mis post (aún sin una fanpage que les recordara que ya había post nuevo), las personas dejaban su comentario y hasta me mandaban emails, no era fácil, había que escribir buen contenido pero no era una cosa espeluznante como ahora. Ahora hay tanta competencia que o sabes de SEO, optimización para celulares, diseño, y hasta de leyes o no la haces, porque esto es ahora un negocio, no es un hobby, ahora cuando conocer a alguien le dices «soy blogger» y la gente la cacha enseguida pero antes ser blogger era cosa de frikis, de ñoños de computadoras, y nada mas.
Seguramente podría contar mi historia en un libro, así que le dejo aquí. Excelente post! Espero pasar por aquí seguido 😉

Si pasas por aquí más a menudo, yo seré el primero en agradecértelo. Acabo de mudar el blog de hosting, y en esas cosas siempre se pierde tráfico.

Yo sigo publicando así. Sin calendario, sin reloj (aunque me gusta programarlas para que salgan hacia las 10 de la mañana en España), y solamente cuando me apetece contar algo. La mayoría de mi tráfico es orgánico y viene de las búsquedas, más que por resucitar enlaces o por las nuevas publicaciones.

Por otro lado, yo nos sigo considerando frikis… Solo que ahora ser friki es mainstream. 😉

Un abrazo y vuelve siempre que gustes.

Y efectivamente… La cosa ha escalado tanto que ahora más te vale saber cómo manejas la información que otros están introduciendo en tus sitios. Lo demás puedes dejarlo un poquito más al azar. Bien sé yo que tenía (y creo que mantengo) palabras posicionadas desde 2010 y 2011 o por ahí, a pesar de los cambios de Google. ¡Y totalmente por casualidad!

¡Hola! Me ha gustado mucho tu entrada. Es cierto que Internet no es lo que era… ha cambiado mucho. Yo hace más bien poco que he empezado en el mundo blogger, y no es que busque ser famosa ni mucho menos… Estoy empezando a realizar mis primeras colaboraciones con empresas, pero sin monetizar, y no es porque no me hayan querido aportar por ese lado, pero yo lo rechacé porque ahora mismo no es lo que busco. Saludos.

Me alegra mucho que te guste la entrada, María.

Fuiste usuaria mucho tiempo antes de ser blogger, ¿no es así? Cuando busques monetizar, recuerda que hay opciones mejores que otras y consejos más afines a ti que las americanadas que circulan por ahí.

Un abrazo y bienvenida siempre que gustes.

Hola. Aunque estoy bastante tiempo circulando por internet, es para mí un mundo totalmente desconocido. Tengo el blog como un diario para dejar constancia de los libros que leo. Así es como si tuviera un continuo recuerdo de ello. Moneterizado el blog no lo tengo. Si colocado un par de anuncios que no da nada. Tengo que ponerme las pilas y hacer un curso intensivo para sacarle partido a todo lo que ofrece internet. Muy buena entrada. Gracias.

A veces es bueno que las cosas te pillen de nuevas a pesar de la costumbre. Cuidado con los cursos intensivos, que algunos solamente quieren generarte problemas que no tienes para mantenerte en el embudo de la muerte.

Los blogs literarios funcionan un poquito diferente. Tal vez si consigues patrocinio y esponsorización para reseñar libros y publicaciones de ciertas editoriales, te funcione mejor que los anuncios.

Un abrazo y bienvenida siempre que gustes.

Me ha gustado mucho tu forma de ir al grano. Para mí, las circunstancias por las que abrí mi blog, fue únicamente por hobby. Leo mucho y me gustaba comentar mis lecturas, por eso lo monté. Más tarde, se ha convertido en una carta de presentación: hay muchas horas invertidas de trabajo y, también dinero ya que contraté a una diseñadora para que le diera un look adecuado para los tiempos en que vivimos. Sin embargo, de monetización nada, solo es una carta de presentación para mis clientes, aunque si te soy sincera, mis clientes no llegan por el blog.
El mercado, para el trabajo que desarrollo, está en el boca a boca, mis clientes llegan por recomendación de otros para los que he trabajado y no porque hayan visitado mi blog, por tanto, sigue siendo más un hobby que una plataforma de trabajo. Lo que sí son medios de trabajos, son las RRSS, eso sí, pero el blog en sí mismo, no.
Que te echen de lugares por no sobar el lomo, habla bien de ti, no así de quienes te echaron. A mí también me han pasado cosas similares pero aquí seguimos dando la tabarra y además, si soy muy objetiva, de mejores lugares me han echado y no duele, sino solo sirve para saber dónde no tienes que volver.

En muchos sentidos, es mejor el boca a boca (o radio macuto, que le llamaban antes)… Pero claro, en la red lo que manda ahora mismo es la publicidad y las búsquedas. Y luego va lo de tener todo optimizado para que la gente se quiera quedar. Y detrás va lo de mascarle las cosas a la gente, para que no se marchen porque has agotado su lapso de atención.

Algún día te puede interesar monetizar el asunto, y espero que no caigas en las mafias que hubo, hay, y con toda seguridad habrá.

Me quedo con tu último párrafo. Me recuerda mucho a eso de «ladran, señal de que cabalgamos».

Un abrazo y bienvenida siempre que gustes.

Hola!!!
Lo bueno de todo este mundillo de Internet es que hay de todo, literalmente, así que también hay un hueco para la gente que es distinta y que no teme expresar sus ideas y extenderse con ellas, que para eso tienen su propio blog o su espacio para comentar dentro de uno.
Esto de Internet está en constante evolución y todo va muy deprisa, lleno de términos ingleses de marketing e informática que a veces no entendemos pero al final siempre es lo mismo gente que quiere vender o gente que quiere comunicarse o ambas cosas a la vez

Ahh, Penny… Menos mal que hay gente para todo. Si no, yo no podría escribir los tratados que tanto me gustan. xD

¿También tú tienes curiosidad por ver a dónde nos lleva todo esto?

Los tiempos han cambiado tanto desde que empezamos, que ahora con tanta cosas que hay y con tantas estrategias que encontramos en el camino es muy difícil saber cuándo alguien es quién es y no un personaje sacado para empatizar con nosotros y vendernos algo a la final.

Cosa que cada vez va siendo más común y algo que sigue produciéndome mucha tristeza cuando lo encuentro. Porque nada como ser tu mismo. Nada como luchar por tu sueños siendo original. Que si que todos comemos, que hay que vender, pero se puede hacer de muchas maneras sin perder tu esencia a la final 🙂

Seguiremos viendo muchos negocios donde lo que vende es el drama, es la situación peor en la que estás. No nos ofrecen lo mejor sin hacernos sentir miserables. ¿Esto cambiará? Tal vez, o tal vez vaya a peor, no lo sé 🙂

Sí, Diana… Yo estoy algo desencantado con esto, pero también muy emocionado.

Precisamente por estar en tiempos de cambio, me viene una frase de Zatu el de SFDK: «lo que dura es porque no sopla velas a modas pasajeras». Y por eso algunos todavía persistimos y nos empeñamos en que se puede ser uno mismo y vivir una buena vida, tener un buen negocio y buenas relaciones a pesar de ello. Los dramas, mejor para otros.

Lo de hacernos sentir miserables, o tratar de picarnos el ego diciendo chorradas como que tenemos mentalidad de escasez o que no pensamos como emprendedores, se lo dejo a los timaviejas.

La verdad es que llevo con el blog 7 años y veo como muchos se han quedado en el camino porque o no tenían esencia o la han perdido por una colaboración. Sea de lo que sea un blog lo principal es ser fiel a uno mismo, seamos como seamos pero en cuanto dejas de hacer o recomendar lo que de verdad tú usarías es difícil recomponer tu credibilidad. Muy interesante tu post, como siempre. Un abrazo

Ser fieles a uno mismo… Me recuerda una frase de ciertos genios del rap: «ser siempre máximo exponente».

Es más fácil ver quienes quedan por el camino cuando uno persiste, y más si empezaron al mismo tiempo que tú. También puedes ver cómo deriva la gente y dónde termina. Muchos de los foreros que yo conocí tienen libros hoy día, o utilizan su Facebook para poner publicaciones y coleccionar reacciones en un intento de volverse influencers. El estilo de vida también se ha convertido en un bien de consumo.

Me anoto en el lugar de los imperdibles lo que dices sobre la credibilidad.

Un abrazo y gracias por volver a mi blog. 🙂

La idea de ser uno mismo sin caer en el cambio por el que dirán los demás, es algo que siempre he defendido, al final en el mundo virtual hay seguidores, lectores para todos los tipos de publicaciones que se realizan, seria imposible unificarlo todo en un sentido. Al final en este mundo se va a encontrar todo tipo de personas, cada quien comunicando lo que quiera comunicar, ya queda en uno filtrar lo que nos interesa de lo que no, pero algo que por sobre todas las cosas es mi linea vital, es el respeto. Si a alguien no le gusto, no tiene porque mirar y si alguien no me gusta, paso de el o ella. Mi tiempo es solo para aquello que realmente me interesa. Y si tu eres feliz con lo que haces, ya haz conseguido el mayor de los éxitos.

Hace años siempre había quienes me decían que dejase actuar al mercado. Que como hay ideas para todos los públicos y gente para todo, por más que yo comparta mis opiniones desfavorables sobre algo, no conseguiría nada salvo quedar como un hater o un envidioso. Y la verdad es que a mí no me interesa ni cómo quede yo, ni tumbar a nadie o desprestigiarlo (salvo que se lo merezca, claro está).

Me preocupa más hacer notar que en internet los contenidos tienen mucha menos criba, muchos menos filtros y mucho peor criterio. Cualquiera puede publicar cualquier cosa y siempre va a encontrar alguien a quien le resuene. Siempre habrá alguien susceptible de ser llevado a engaño, de caer en conductas de riesgo o de meterse en problemas. Y todos tenemos cierta responsabilidad en ello, porque nos estamos dejando moldear en una sociedad que consume información constantemente, como si fuera oxígeno. Sin embargo, al aire que respiras hay estándares de calidad que lo afectan. A la información que consumes, tan sólo le afecta la viralidad.

También puede ser una muestra de respeto, y sobre todo de autorespeto, el pedir cierta conciencia, claridad y calidad a quienes nos ofrecen información. Y también puede ser un ejercicio interesante plantearse hasta qué punto tus intereses son tuyos o son moldeados por los captadores de atención. Los hay que son muy buenos creando necesidades y opiniones dirigidas… Tenlo en cuenta.

Un abrazo y gracias por comentar.

Internet cambió al mundo y el mundo cambia a la internet, de hecho ha ido evolucionando para bien y para mal y ese cambio a veces lo marca los mismos internautas con sus preferencias y aquello que más busca en la red, son las reglas de este juego, no siempre gusta pero es así lamentablemente de cuando yo comencé algunos se convirtieron en influencer y esto se ha convertido en su trabajo y hay muchos que han preferido dar un paso al costado.

Ya te digo Rebeca… En proporción son más los que se apartan que los que intentan seguir aportando, pero bueno.

Con un poco de suerte, los que nos quedamos y los que quieran entrar podremos definir juntos un mejor camino para todo esto.

Gracias por tu comentario!

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