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Crónicas de una ruptura anunciada

Hoy quiero invitar a todos aquellos que me lean a una reflexión muy simple.

Quiero dejar al alcance de todos una suerte de historia metafórica que se me ocurrió para explicar una situación que es de lo más probable en ciertos contextos.

Esta historia fue planteada de cara a un hombre, pero chicas… Podéis hacer caso dando la vuelta al género de los protagonistas del relato. A pesar de que puede que no sea muy realista ni muy certera en bastantes casos de la época actual.

Vamos a hacerlo mediante nuestra imaginación.

Pongámonos en la siguiente situación: eres un chico normal y corriente, y andas entre los 16 y los 30 años.

Tus contactos con el sexo femenino han sido esporádicos y casi siempre ligados a la casualidad; aunque alguno que otro fue intencional.

Has tenido alguna que otra parejita, rollo, tonteo, etc… Y puede que hayas perdido ya, o no, tu virginidad.

Pero está el hecho de que no hay demasiada frecuencia en tus relaciones con las mujeres. En otras palabras: no lo tienes bajo control ni mucho menos.

El resto de la historia es lo que tiene más probabilidades de tocarte las pelotas.

De repente, ocurre algo inaudito para cualquiera en esta situación: aparece una mujer increíble, con la cual las cosas funcionan de maravilla.

Ninguno de los dos tiene que esforzarse ni poner nada más de la cuenta para que funcione, porque ambos tomáis y aportáis lo que os apetece sin necesidad de pedirlo.

El contacto entre vosotros es inmejorable, y la relación es de lo más saludable: hay buena comunicación, tenéis contacto sexual frecuente, y hacéis cosas juntos sin renunciar a las amistades.

Sucede entonces que te pica la curiosidad y te decides a conocer maneras de mantener viva la llama y acrecentarla, aumentar la pasión, tener detalles con tu chica sin abrumarla y etc…

Y descubres lo que esta gente llama “comunidad de la seducción” y yo prefiero llamar «industria del ligue chapucero».

Entras con curiosidad. Te chocan un montón de cosas que ves. Incluso algunas cosas apestan a elitismo, clasismo, racismo y sexismo… Pero otras apelan a tus sentimientos, a tus miedos y a tus experiencias pasadas.

Es por esas últimas que decides darle algo de cancha y ver qué podría ofrecerte.

Como hay tanto por ver y te pilla todo de nuevas… Tomas una postura más o menos imparcial, de evaluación, donde no te posicionas ni te decantas por una cosa u otra.

(Date cuenta la diferencia de mi planteamiento con respecto al de la mayoría de gurús o seguidores de gurús: para ellos, todo el mundo que se acerca a estos temas -o casi todo el mundo que lo hace- se interesa por necesidad, por escasez, o por ser inadaptados sociales).

Y al profundizar empiezas a descubrir cada vez más detalles que te chocan. Por todos lados.

Es en este punto donde te decides a pedir consejo a personas que consideras que tienen más experiencia que tú mismo, y recibes consejos de todo tipo.

Entre ellos, te llegan cosas del estilo: “si lo que quieres es mantenerla a tu lado tienes que acostarte con ella tan pronto como te sea posible”…

O bien una serie de creencias y proyecciones personales del consejero de turno acerca de cómo son, sienten, piensan, actúan y se comportan en todo contexto las mujeres… Y de cómo debes ser tú mismo para lograr algo con ellas.

Digamos que decides hacer caso de los consejos que te brindan… Y escoges los consejos peligrosos.

El resultado: haces daño a tu chica, constantemente, sin darte cuenta de que esto es así… Dado que ella no te va a decir nada, pensando que puede ser una cosa puntual, o porque te quiere y lo deja pasar esperando que tú mismo te des cuenta. Pero cada vez le haces más daño, y ella cada vez quiere verte menos, hablarte menos y saber menos de ti. Hasta el punto en que acabáis cortando.

Y ella pasa a considerarte como algo que no debió haber ocurrido jamás en su vida. Ni siquiera recordará con una sonrisa los buenos momentos, porque lo que le hiciste pasar los empaña y los distorsiona. No le diste un buen final ni siquiera. Y tú, te quedas preguntando… Qué fue lo que pudo salir mal.

Tú, solamente intentabas mantenerla a tu lado. Pediste consejo, te lo dieron y lo aplicaste. Y eso, la separó de ti. Y además le hizo daño.

Ahora, todo lo bueno que compartía contigo lo estará compartiendo con otro hombre. Bueno, si no la dejaste demasiado dolida y machacada… O si, a pesar de haberlo hecho, su fuerza de voluntad es tal como para no quedarse hundida en el fango y autocompadeciéndose.

Esto que te cuento tan sólo es una lección elemental de inteligencia social y emocional.

Por no buscar las posibles implicaciones que podría tener el hecho de seguir a ciegas lo que te han aconsejado.

Porque no quisiste pararte a conocer los resultados que pueden tener a corto, medio y largo plazo algunas acciones, ni los daños colaterales de ciertos actos, gestos, palabras y promesas.

Y es que es peligroso no buscarle todas las facetas, ni darle vueltas hasta estar seguro de que lo comprendes del todo y se ajusta a lo que buscas y necesitas.

Antes de hacer caso de un consejo, se evalúa si serviría para el caso en concreto…

Pero tú tomaste algo que te dieron sin más, sin saber lo que podía hacer. Con la única aprobación de las palmaditas en la espalda de un cierto número de personas que ni tan siquiera te conocen ni te van a ver la cara en su vida, a no ser que pagues.

Y lo que hizo, fue destruir la relación.

Imagina ahora que se trata de una persona que no conoces de nada aquella sobre la que intentas aplicar estas cuestiones.

Imagina también que lo haces sobre alguien que conoces de toda la vida. Piensa lo que podría pasar en tal caso.

Y ahora, deja de imaginar… Conoces el resultado.

Te abandonan.

Y no, no es por ridiculizarte ni porque sientan envidia de ti, de tu iniciativa por «tomar el control de tu vida», ni por cualquier justificación que te quieras inventar.

Es porque esa fachada que pones no es tu auténtico ser, ni te convierte en alguien auténtico.

Antes bien, te convierte en alguien tóxico y más digno de evitar que de conservar. De lástima que de admiración.

No obstante… Es tu vida, vive como quieras y hazle caso a quien quieras. Pero después no te quejes si sabes a lo que te expones, pues tú solito te lo habrás buscado.

Kheldar

Por Sergio Melich

Pedagogo por la Universidad Complutense de Madrid. Comunicador y mentor por vocación. Experto en Comunidades Virtuales. Autor de las webs La Vida es Fluir (mi blog) y Comunidad Fluyendo.

Aventurero y Heartist (una persona comprometida a vivir, crear y obrar con cabeza, corazón y conciencia). Escribo sobre el Buen Vivir: autoaprendizaje, estilo de vida, habilidades sociales, relaciones y más. Puedes contactarme por redes sociales y contarme tu caso. =)

6 respuestas a «Crónicas de una ruptura anunciada»

Hola Kheldar, dejame decirte que parece como si estuvieses narrando mi historia.

Sucedía que me gustaba una chica de mi universidad con la que veia una clase, la verdad empecé muy mal con ella, primero llevabamos un tiempo pero teniendo conversaciones esporádicas y muy cortas, hasta que un día la invité a salir, muy pronto diría yo, ella me contesto que por el momento no, que la llamara en vacaciones, sin saber de verdad que estas palabras significaban otra cosa distinta, me fui ilusionado y todo, y para «conseguirla» entre a distintas páginas de seducción, etc., aprendí trucos, técnicas y demás. En vacaciones cometí otro error, la invité a comer y me quedó mal, ok, la volví a invitar y me dijo que no podía, a la tercera me dijo que si iba a salir conmigo pero al ponerme a pensar en todas las técnicas, trucos , etc, lo terminé estropenado, fui muy insistente, se enojó y no salimos. Al día siguiente me envió un SMS disculpandose si habia sido grosera, no la volví a llamar en vacaciones, haciendo caso al orgullo que te impone la industria de la seducción. En un nuevo semestre en la universidad, me tocó otra vez clase con ella, hablaba más con ella y todo, cometía errores considerados estúpidos por los expertos, como alagarla y comprarle dulces, me fijaba en los indicadores de interés, bueno, toda esa patraña. Un día cometí el peor error de todos y le dije que me gustaba y que si no estaba perdiendo el tiempo con ella, ella me dijo que no fuese tan drástico, pero aún así yo no le gustaba y que nunca sucedería nada. Hasta ese momento ella era un mar de indiferencia conmigo, después se convirtió en un amor, yo pense que después del rechazo ella se alejaría como suele pasar, pero no, hablaba normal con ella, y yo ya sin tanta presión, empece a actuar de una forma mucho más natural, y empecé a ver que se sentía una mejor vibra en el ambiente hasta mas señales de interés me mandaba :P, aun así casi no aplicaba dichos métodos y tácticas de seducción, y todo funcionaba mejor. La veo esporádicamente, en este nuevo semestre, no veo clases con ella, aún la veo y me gusta pero no soy tan adicto a ella, actuo de forma natural y es mejor.

Puedo concluir (para no hacer mas largo el comentario) que gran parte de lo que te manda la industria te sabotea mentalmente. Muy buen post.

Saludos!

Ante todo, FELICIDADES amigo. Descubriste por tu mano y tu propia experiencia que cuanto menos artificial mejor funciona todo. Y a pesar de la tardanza en contestarte, te mando un efusivo abrazo a la distancia por atreverte a dejar tu opinión.

Espero que todo siga yendo de maravilla.

La famosa «comunidad» y todo este «universo venusiano» me recuerda cada vez mas al mundo de las dietas, los regímenes y la pérdida de peso. Hay cientos de dietas, métodos, regímenes, etc… cada mes sale algo nuevo.

En el tema que nos ocupa…
Cuántas guebs sobre el particular conocemos?
Cuántos libros, audios, manuales, cursos, videos, seminarios, coach, tips, y recetas sobre el particular llenan nuestros discos duros? En la mayoría de los casos la respuesta es aterradora.

En el caso del sobrepeso, presunto o no, todos conocemos a alguien que es un auténtico experto en el tema, todos los meses inicia una dieta nueva o visita al nutricionista de moda, hoy Atkins, mañana tibetano, el mes siguiente una dieta disociada, la de la alcachofa, etc… y sigue sin perder los kgs que el considera que le sobran, la frase que los identifica es «el lunes empiezo» y comienzan todas y a los dos días la abandonan… y al mes siguiente vuelta a empezar.
En este mundillo observo que pasa algo parecido, leemos tal o cual método, esta semana he leido a Juggler y Swinggcat y se me ha caido el alma a los pies, no me han aportado nada que no supiera, no había ninguna revelación sublime King-size oculta en sus palabras (ojo, nada que objetar a sus escritos, ellos obtienen resultados y yo no) no hay milagros ni hechizos mágicos, son 4 o 5 conceptos a tener claros, y el resto…
Motivación, seguridad, confianza, honestidad y sinceridad y sobre todo FE en uno mismo, si no crees que puedes… No puedes

El día que crea que puedo adelgazará mi ego, no antes, mientras tanto dejaremos de buscar.

Un abrazo

Siempre he pensado que cuando de consejos se trata es importante saber 1) quién te los das y 2) tener la suficiente inteligencia para saber cuándo no seguirlos y discernir sobre todo lo que te digan. Porque todos hablamos desde nuestra experiencia, nuestras vivencias, educación y cultura y muchas veces no será igual a la de otra persona y por ello no funcionará igual para ti lo que para mí fue tan «sencillo».

Además, que una cosa también es cierta, nadie te dice todo lo que ha pasado realmente, te cuenta partes de la historia, sobre todo las mejores, las que funcionaron, pero los errores que cometieron y lo mal que pasaron, eso se lo guardan y no dicen nada al respecto :/

Lo malo de todo esto es lo increíblemente fácil que se ha vuelto el dar consejos sin trasfondo, perspectiva y conocimiento. El siglo pasado era el de las libertades, y este es el del desarrollo personal… Así que hay una explosión demográfica de consejeros, coaches, mentores y etcétera. Y bastantes tienen dudoso rigor y cualificaciones…

Ya no por formación o experiencia, sino por principios, valores, actitudes, ideales y todo lo que transmiten. Llegué a distinguir entre los que humanizan y los que crean sociópatas, para que nos entendamos. Y con pocos márgenes para gamas intermedias.

En cualquier caso, tampoco sirve últimamente de referencia cuando alguien te airea sus trapos sucios… No tienes forma de saber hasta qué punto es una estrategia y cuánto hay de impostado en ese gesto.

Nos tocará dar un voto de confianza y ser prudentes para evitar malos consejos.

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