Secreto del Atractivo
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El secreto del atractivo que no vas a encontrar ahí fuera

El secreto mayor guardado sobre el atractivo es uno que no te imaginarías, pero deseo contártelo hoy.

Uno de los pocos a los que podría considerar mentores míos es Zan Perrion. Es una celebridad menor, y también una figura de culto en el gran nicho de las relaciones.

Donde otros se han inventado trucos y sistemas para impresionar a las personas, Zan se aferra con todas sus fuerzas a un simple mantra:

“Las mujeres aman a aquellos hombres que aman a las mujeres.”

Tan simple como eso. Y, si lo piensas bien, funciona en ambas direcciones.

“Los hombres aman a aquellas mujeres que aman a los hombres.”

Ahí lo llevas. El mayor secreto sobre la atracción en menos de 10 palabras.

No es algo que él haya descubierto, pero sí es de los pocos que lo defendemos actualmente. En sus tiempos, me dedicaba a recomendarle su trabajo a cualquiera que me preguntaba sobre seducir al natural.

Podrías dejar de leer aquí mismo si quisieras… Pero tu curiosidad y tu espíritu crítico te harán terminar el resto del texto para intentar darle sentido a la idea o desmontarla.

¿Será realmente tan sencillo? ¿Bastará con amar a tu sexo deseado para ser buen amante?

No, a no ser que tu amor sea absoluto. Como tantas cosas que importan en la vida, requiere de un esfuerzo.

No basta con amar a quien te parece atractivo y se encuentra soltero. Hay que amar a todo el colectivo.

A todos los hombres, o todas las mujeres. A toda la humanidad.

Y eso es lo que distingue a las personas de mayor atractivo, a los más deseables, de los simples engañabobos.

Que desplegamos todo nuestro maravilloso encanto y brillamos únicamente para los auténticos amantes.

En su presencia, todos nosotros abrimos el caparazón y nos atrevemos a irradiar nuestra gracia divina.

El motivo es sencillo: cuando una persona se siente realmente atendida, y no solamente observada, se atreve a hacerse presente.

Para un verdadero amante, siempre hay algo digno de apreciación y atención en cada persona de la que se rodea. No importa su edad, ni su aspecto, ni su situación personal.

Siempre habrá algo que despierte tu interés. Una historia interesante. Algo que compartir y que os una.

Y por eso, siempre buceará en ti en busca de lo que te hace atractivo a sus ojos.

Ahora, prueba a imaginarte a la persona más deseable del mundo…

Seguro que lo primero en lo que pensaste es en alguien indomable. En una promesa de aventuras, misterios, desvelo y brillante pasión.

En alguien que te dice desde el minuto cero lo que le inspiras y que no se arrepiente ni se disculpa por hacerlo.

Un alguien cuyos ojos prometen descubrir secretos en tu interior que nadie más, ni siquiera tú, ha desvelado todavía.

Alguien que lleva escrito por todas partes el mensaje «podrás tenerme, pero nunca poseerme».

Y dime, ¿te enamorarías de una persona así?

¿O la temerías, la rechazarías y la tacharías de rompecorazones, por no decir algo menos elegante?

Pues resulta que a una persona así no le importaría en absoluto lo que le llames…

Porque su único y más genuino interés radica en rodearse de la esencia de la que disfruta. Entonces, no le preocupan las etiquetas por más que sepa lo que le llaman por ahí.

Ya sea la esencia de las mujeres o la de los hombres la que apasiona a las personas más deseables del mundo; su única preocupación es sumergirse en ella hasta el fin de sus días.

Es por esto que el mito de Don Juan, de Casanova, de Cleopatra y de los grandes amantes vive hoy todavía.

Los verdaderos amantes son las personas con mayor atractivo y más deseables del mundo por un solo motivo…

Atractivo del Auténtico Amante
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Y ese motivo es que se han convertido en verdaderos testigos de la belleza del mundo.

Un testigo no esconde su admiración, ni tampoco te la incrusta en el gaznate. Simplemente deja que se note, y te hace saber que te ve, te admira, y se deleita en tu presencia.

En un acto de devoción como este, su presencia se difumina. Su ego no tiene cabida.

Irónicamente, esa es la clave de su atractivo.

Ahora, piensa un instante y dime… ¿Te sentirías a gusto en un mundo de verdaderos amantes?

¿No cambiaría eso toda la dinámica de las citas entre nosotros? ¿Qué implicaría que, de repente, seamos todos verdaderos amantes?

Que dejemos de perseguir una cita, o a nuestra próxima alma gemela, y simplemente disfrutemos de lo que viene. Que practiquemos el arte de amar.

¿No nos sentiríamos más reconocidos y apreciados? ¿Dejaríamos de juzgarnos tanto, quizás?

¿Desaparecería la guerra de los sexos? ¿Cerraríamos por fin la brecha? ¿Canalizaríamos la dualidad en nuestro verdadero atractivo esencial?

En mi sincera opinión, esto es lo que nos espera si lográsemos un mundo de verdaderos amantes.

Siento que saldríamos ganando.

Que conoceríamos el grado más puro del deseo y la atracción.

Ya no tendríamos la necesidad de llevar la guardia alta todo el rato.

No habría equivocaciones incómodas, puesto que todos aprenderíamos a distinguir el interés de la simpatía.

Conquistando el equilibrio intrapersonal, conquistaríamos un equilibrio interpersonal. ¡Y lo mismo va por la apreciación y la colaboración!

¿Qué podemos aprender de alguien realmente atractivo, o de los verdaderos amantes?

Probablemente lo más insospechado: a mostrarnos en el mundo a través de la autenticidad.

A ser la clase de compañía que tiene el interés de ser cada día mejor persona, tan sólo para que tú puedas mostrar tu mejor cara a su alrededor y sentirte a gusto en su compañía.

Y quizás a olvidarte de una puta vez de “saber algo sobre cómo piensa el otro bando”.

Podrás aprender a salir de tu mente y entrar en el momento.

Puesto que, demasiado a menudo, no nos paramos a pensar en que ambos (hombres y mujeres) estamos intentando descodificar al otro; ni lo que se está enseñando por ahí a los demás al respecto de los hombres y de las mujeres. Acerca de cómo somos, cómo sentimos y cómo actuamos.

Nos concentramos estúpidamente en trucos para hacer que nos deseen, que nos extrañen, que nos busquen o que nos abran las puertas de su dormitorio.

Tratamos de hacernos impermeables al rechazo, e imposibles de rechazar. De parecer la mejor opción en un mundo de inseguridades y exceso de ruido.

Pero eso no sirve de nada. No al menos a largo plazo.

Así pues… ¡Pregúntate si tienes lo que hace falta para sumarte a los verdaderos amantes!

Y haz que sea una pregunta sincera… Porque será la clave de tu superación.

Todos lidiamos como podemos con el rechazo y las decepciones.

Más de una mujer se queda sola en el rincón porque le resulta más sencillo dejar que se acerquen a ella (y esperar a que con suerte lo haga alguien que le guste).

Más de un hombre jamás te pedirá tu número porque le resulta más sencillo darte el suyo (y esperar que no lo uses para limpiarte el culo).

Y olvídate de la diferencia entre tu yo actual y tu yo ideal…

Inseguridades con patas intentando convencer al otro de que somos lo que busca. Eso es lo que ahora somos.

Verdaderos amantes. Eso es lo que aspiramos a ser.

Por supuesto, siempre será más fácil recorrer ese camino acompañados. El compromiso pesa menos y se llega más lejos así.

No caigas en el error más típico de los que buscan convertirse en verdaderos amantes: hacerlo a solas.

Si piensas que no lo tienes, o ya no recuerdas cómo eras cuando lo tuviste, trabaja para despertarlo en ti.

Si de verdad te has comprometido con despertar al verdadero amante que llevas dentro, permíteme invitarte a mi comunidad una vez más.

Allí podrás experimentar su toque en tu propia piel de primera mano.

Comienza por el curso de Relaciones Auténticas, y quédate con nosotros un año entero.

Aunque querrás permanecer para siempre, ya te lo aviso. 😉

¿Qué se aprende en las comunidades y cursos que ofrezco?

Muy sencillo:

  • Sabrás lo que es hacerte presente y saber que te acompaña un grupo que se hace presente en la misma medida.
  • Que te profesen amor por ser simplemente un ser humano y por haber llegado hasta este punto de tu vida.
  • Que te arropen y te apoyen en tus deseos por mejorar como persona y por saber amar mejor.
  • Estarás presente en el mundo de un modo que hace presentes a los demás a tu alrededor.

Y no te cuento más, porque seguro que odias los destripes tanto como yo.

Nosotros estaremos aquí para recibirte con los brazos abiertos cuando te lances. 🙂

Sinceramente tuyo,

Sergio

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8 comentarios

  1. “podrás tenerme, pero nunca poseerme”.
    Por hoy me quedo con esta frase, pues es una declaración de la «libertad de ser y dejar ser.»
    Yo no soy un Don Juan, pero si me definiera con algún arquetipo este sería el de Hank Moody, quien a mi parecer es uno de los más grandes representantes de quien verdaderamente ama a las mujeres y a quien las mujeres aman.

    Exelente artículo Sergio, de entre tanto ruido que predomina en la red, está en una de las joyas que merecen ser difundidas para beneficio general que hoy tanta falta hace.

    Saludos.

    1. Gracias por tu apreciación y por tu comentario, 60. No te prives de compartir el texto, entonces… Y por supuesto, bienvenido siempre que gustes.

      Has ido a escoger una de las mejores. Otra que me encanta es la de que una persona así hace que los demás tengan el deseo de hacerse presentes.

      El arquetipo de Moody es una combinación de varios puntos extremos. Si te has leído el texto de Robert Greene, puedes ver en él mucho de libertino, de carismático y de estrella. Cuando lo ves con su hija o con su ex, es el amante ideal. Y a ratitos muestra trazas de los otros cinco arquetipos de Greene.

      Curiosamente, otro par de cualidades que todo Hank Moody arquetípico posee, serían precisamente esa sensación que deja de portar una herida abierta y todavía doliente que quiere curar con una conducta desaforada. Cae en la decadencia por ser excesivamente disoluto y sensualista, a veces. Posee un abierto y declarado descuido (tanto de sí mismo como de sus pertenencias, como por ejemplo el coche) que inspira en los demás el deseo de ayudarte a sanar, a poner sus asuntos en orden y a recuperar el equilibrio. En ese sentido, alguien así tiene mucho gancho para personas con complejos de salvadores y mesías.

      Aunque, de tu mensaje, entiendo que te identificas únicamente con las partes más destacables y deseables de Hank… Diría que es interesante preguntarse si también te identificas con su lado oscuro.

      ¡Un abrazo! Y lo dicho, bienvenido cuando gustes.

      1. «Aunque, de tu mensaje, entiendo que te identificas únicamente con las partes más destacables y deseables de Hank…»
        -Bueno, en las buenas y en las malas, he de admitir que suelo ser muy descuidado, y no me refiero al porche que tengo en el garage ( inserte imagen de utilitario), si no más bien mis amistades, a quienes rara vez suelo buscar, aún con las facilidades que suponen las redes sociales, siendo yo a quien terminan buscando, y volviendo al arquetipo de Hank Moody, me identifico más en el sentido de que tratándose de relaciones personales, no soy quien liga, si no a quien ligan, dicho de otra manera, aprovecho la más sutil insinuación para crear un puente y así fluir sobre la interaccion y que sin declarar intenciones, cualquier intención sería válida…

        En fin, has acertado con los textos de Greene, los cuales me han ayudado a conocer mejor tanto mi personalidad como la de los demás y que no es hasta que me voy de cara contra la pared que comprendo realmente de que va todo esto y cuando mencionó que me identifico con Moody es por qué ya he intentado ser como muchos otros arquetipos pero que al final la naturaleza llama y mi naturaleza es más la sutileza y la paciencia, pues el directo no me funciona y el indirecto con materiales enlatados y pavoneo simple mente no va con mi naturaleza más bien elusiva, misteriosa y cabe decir introvertida.

      2. Buenas Sergio, ha sido un placer leer este artículo! Justo llevo unos meses reflexionando sobre ello y aunque es cierto que dan ganas de caer en el error de amar a solas para convertirse en verdaderos amantes, no hay relación si no se comparte. Me inspira a seguir experimentando y encontrar formas de encontrar personas dispuestas a amar, a compartir y a expresarse sin la finalidad única de llegar a una relación más íntima con el otro, sólo por gusto, buscando autenticidad, mostrándonos también vulnerables y, tal vez ahí nos encontramos con los demas.

        1. ¡Hola Mariángeles!

          Me alegra que te hayas inspirado con este escrito para seguir buscando formas de hallar personas así, y por extensión, personas para compartir. =)

          A veces hay que poner un poco de finalidad, incluso aunque ésta sea «explorar las posibilidades». Es un poco antitético, y a la vez muy divertido pensar en ello de este modo. ?

          Un fuerte abrazo y bienvenida siempre que gustes.

  2. Meister Melich, se ha marcado Ud. un post que debería ser materia obligada de estudio y no sólo para pillar cacho (Desengañémonos, el 80% de los buscadores de certezas lo hacen no sólo «para crecer» sino por que ligan menos que los gases nobles).

    Cuando es el verdadero crecimiento el que nos hace vislumbrar el momento presente, que es donde moran las oportunidades de relacionarse con otras almas buscadoras y no en la farsa del guión enlatado, el gran tirano que es ese personaje que hemos creado desde niños, la coraza abrillantada y repintadita con la que nos mostramos al mundo.

    Me quedo con la frase principal: “Las mujeres aman a aquellos hombres que aman a las mujeres.”

    El jinete del teclado te pedirá «Amorina 1mg» en píldoras youtube o pdf porque «Quiere aprender a amar a las mujeres» ya que no sabe que es eso o lo buscará en google

    Haz la prueba y fliparás.

    Estamos en lo de siempre, definimos el QUÉ y el repetable nos demanda el COMO y la clave está en lo que habilmente omites, porque no puede ser enseñado ni mucho menos vendido.

    La clave es esta:

    «No basta con amar a quien te parece atractivo y se encuentra soltero. Hay que amar a todo el colectivo.

    A todos los hombres, o todas las mujeres. A toda la humanidad.»

    ¿Cual es el humano que tenemos mas cerca?



    Efectivamnente, uno mismo en su mismidad.

    El amor es un regalo, si no lo tienes no puedes ofrecerlo, el camino empieza por algo tan dificil como amarse a si mismo y me ratifico: DIFICIL

    Porque no tenemos ni puta idea de que se trata, porque tratamos de definirlo, medirlo y comprarlo (otra interesantísima búsqueda para Google) y simplemente se trata de…
    FLUIR (Vaya… ¿De qué me suena esto…? y de soltar lastre y eso es tarea de cada uno, cada cual conoce de sobra todas las piedras que lastran su mochila vital, las que recogimos por el camino y las que nos volcaron de niños.

    Concluyendo: El amor hacia los demás emana, brota y nace en nosotros, es el auténtico brillo que nos convierte en faros, hace brillar a los demás cuando se refleja en ellos y viceversa. (Disculpad la cursilada pero es la primera metáfora que se me ocurre)

    El amor hacia todas las mujeres es CONSECUENCIA del amor que tenemos por nosotros mismos, el atractivo es su manifestación..

    Esto a bote pronto, otro día mas.

    1. Se te echaba de menos por esta casa, Nightcrawler. Tu comentario es muy atinado y me da la impresión de que contiene tanta chicha como el texto al que acompaña.

      Menos mal que no se ha quedado en una conversación privada, porque creo sinceramente que muchos ahí fuera agradecen que los que estamos en la misma onda nos hagamos notar. Se sienten menos solos y menos aislados entre tanto buscador de certezas y vendemotos bien posicionado en Google.

      Aquí seguiremos para quienes quieren aprender lo que no se puede contar con palabras…

      Un abrazo, y bienvenido siempre que gustes. Como de costumbre. 🙂

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